Mi experiencia con el sensor implantable Eversense E3

Después de terminar la vida de seis meses del sensor implantable que he tenido en mi brazo toca explicar, aquí en el blog, cómo ha sido la experiencia. Aunque debo recordar que seguís teniendo accesible en mi perfil de Instagram (enlace externo) la información que he ido narrando con mi día a día durante estos meses pasados. Y comienzo recordando que esta no es mi primera experiencia con este tipo de sensores. Allá por la segunda mitad de 2018 estuve probando una versión anterior del sensor implantable Eversense; la denominada XL. Una versión de la que puedes leer mis impresiones en estos dos posts que escribí (parte 1 y parte 2). Y esta vez he tenido la ocasión de probar la llamada E3, última versión mejorada de aquel XL que probé hace cinco años. Aunque comparten muchas cosas y por eso he puesto los links a aquel post, se ha mejorado en diversas cuestiones importantes, entre ellas por ejemplo el proceso de inicio o la exactitud. Pero mi sensación general es la misma de aquella versión; satisfacción. Resumiendo: me gustó entonces y me ha gustado ahora.

Antes que nada, recordar que el sensor implantable Eversense E3 está creado por la empresa americana Senseonics y que actualmente lo comercializa mundialmente a través de la conocida empresa Ascensia (enlace externo). Está englobado en el grupo de medidores continuos en tiempo real rt-cgm y por tanto es financiable en nuestro país por el sistema sanitario (deberías leer este post sobre la financiación de estos sistemas en España), siempre bajo determinadas condiciones y dependiendo de dónde estemos, como ya sabemos que sucede en un país como España que tiene la sanidad descentralizada.

Caja eversense E3
La caja con el transmisor que te llevas al casa. El sensor ya te lo llevas puesto en el brazo al salir de la consulta del endocrino
Transmisor Eversense E3
El transmisor del E3, que como particularidad (y muy útil) es que vibra en hipos e hiperglucemias.

El sensor Eversense E3

Al tratarse de un sensor implantable no hablamos de los sistemas que ya conocemos en los que un transmisor adherido a la piel incorpora un filamento que se introduce con un aplicador. En el sensor implantable Eversense E3 es colocado por completo bajo la piel. Un sensor que no es un filamento unido al resto de componentes, sino una especie de cápsula minúscula e independiente de tan sólo 18,3 x 3,5 mm. En ese tubito está el sensor que va a ir midiendo la glucemia intersticial, pero de otra manera distinta al resto de sistemas. En este caso la lectura se realiza por un sistema de fluorescencia. El sensor es un fluorómetro que reacciona con la glucosa del fluido intersticial que lo rodea. Esa reacción lumínica se asocia a un valor de glucosa y por inducción la información se envía al transmisor que está adherido encima de la piel. Transmisor que a su vez la enviará al teléfono y a la nube. Además, para evitar que el cuerpo reaccione con el sensor insertado bajo la piel, éste lleva un anillo con un principio activo antiinflamatorio (el corticoide acetato de dexametasona) que se va liberando en cantidades minúsculas (que por supuesto no nos afecta en absoluto a nuestra glucemia) a lo largo de la vida del sensor y que minimiza o evita la reacción inflamatoria del cuerpo ante un cuerpo extraño. En cuanto a sus aprobaciones, es importante recordar que a día de hoy Eversense E3 está aprobado para su uso en mayores de 18 años… aunque el fabricante del dispositivo ha comunicado de forma pública las novedades que se esperan en este sentido (enlace externo en inglés).

Tamaño del sensor implantable
Aquí puede verse el minúsculo tamaño del sensor que se introduce bajo la piel del brazo.

Por tanto, hablamos de un sistema radicalmente distinto al resto de sensores. El sensor va dentro de nuestro cuerpo y envía la señal a un transmisor pegado al brazo. Dos elementos que van separados. Un sensor que recuerdo -para quien aún no lo sepa- que dura seis meses, durante los cuales recibimos de manera ininterrumpida valores de glucosa en tiempo real. Seis meses de duración para un único sensor, lo cual lo convierte en ganador en número de cambios de sensor anual. Un único cambio de sensor al año frente a los entre 26 y 52 cambios de sensor anuales que exigen el resto de sistemas existentes. Esta es sin duda una de sus ventajas. Pero hay más…

Aspectos a considerar

Y este tema citado más arriba (el de su duración) es quizá uno de los puntos más destacables de este sistema, algo que nos seduce por la engorrosa rutina que exigen los sistemas «tradicionales», los cuales debemos estar cambiando constantemente. Cambio de sensor… cambio de lugar de colocación… problemas con un sensor que se ha despegado… problemas de valores inconsistentes… sensores que dan error y hay que sustituir… Otro aspecto a destacar es su sistema de transmisor independiente, lo que lo diferencia del resto de sistemas. Con este sistema puedes quitarte el transmisor cuando quieras y ponerlo de nuevo en otro momento por la razón que quieras. Hay muchas situaciones en las que viene bien quitar momentáneamente el transmisor. Una vez pasada esa necesidad, colocas de nuevo el transmisor en el brazo sobre el punto exacto en el que está el sensor bajo la piel (la app te guía en esa tarea) y seguirás recibiendo lecturas (ojo, no vuelca las que has perdido). Pero el tener la libertad de poder poner y quitar el transmisor permite dar descanso a nuestra piel. Y relativo al tema de la piel, si bien es cierto que vamos a tener seis meses pegado un transmisor en el mismo punto, he podido observar que los adhesivos son diferentes al resto. Yo no he tenido nunca problemas en la piel con sensores o catéteres, pero en el último año mi cuerpo está empezando a mostrar señales de que le están empezando a molestar estos adhesivos tras el paso de los años, algo que también observo viendo comentarios en redes sociales. Sin embargo, los adhesivos del Eversense E3 son de silicona médica. En mi experiencia con el sensor implantable E3 no he tenido la más mínima rojez o irritación. ¿Por qué es interesante? Porque sus adhesivos se cambian diariamente. Lo cual permite dar descanso y mantener hidratada la piel según sea necesario. Estas características combinadas hacen que sea un aspecto a considerar.

Continuando con puntos a considerar de este sistema, una de las más notorias es que el transmisor incorpora un vibrador que nos avisa en hipo o hiperglucemia. Permite recibir notificaciones cuando no tenemos el móvil encima. Por ejemplo, yo he disfrutado de esta función en mis salidas de bicicleta. Estar varias horas pedaleando sin poder mirar de manera fácil la pantalla de mi móvil ni saber qué glucemia tengo porque el fabricante de mi sensor no quiere que yo pueda ver la glucemia en ningún otro dispositivo que no sea su propia app me deja literalmente ciego. Distintos códigos de vibración que enseguida memorizas y sabes si se trata de hipo o de hiper. Creo que hay muchos tipos de circunstancias personales o profesionales que podrían utilizar esta funcionalidad.

El sensor implantable durante el deporte
No hay que preocuparse por el adhesivo ante el sudor del deporte: tras la ducha, puedes poner un nuevo adhesivo.

Y no puedo evitar recordar otro punto de este sistema implantable frente a los sistemas de filamento; durante mi experiencia con Eversense E3 no he experimentado alteraciones en los valores de glucemia al dormir apoyado sobre el lado del sensor. Algo que casi todos habéis podido comprobar en alguna ocasión. Dormir del lado del sensor puede hacer que éste mida erráticamente, generalmente por debajo, alertándonos de falsas hipoglucemias. Lo cual es grave si de ese sensor depende una bomba de insulina con sus algoritmos que actúan en función de la glucemia que reciben del sensor. Y sí, es cierto, a día de hoy Eversense E3 no está conectado con ningún sistema de bomba de insulina. Pero no descarto esa opción a futuro. Algo que de lo que aún nadie sabemos nada a excepción de Senseonics y Ascensia. Y la verdad es que me parecería un gran sensor sobre el que apoyarse un sistema híbrido con algoritmos.

Finalmente, en mi día a día con el sensor –que he ido contando en Instagram– (enlace externo) también he podido destacar también cualidades como, por ejemplo, que con Eversense no tenemos que sufrir el tema de los cambios de sensor imprevistos por las «sangrías»: esos sensores que a veces nos colocamos y que por desgracia han pinchado en un capilar, lo cual provoca una escena más propia de una película gore y, en no pocos casos, también tirar el sensor a la basura.

Así, todo esto que he contado hasta ahora serían algunos de los aspectos destacables que en mi experiencia con este sistema he querido compartir con vosotros. ¿Pero cómo es el día a día con Eversense E3?

Las rutinas que exige Eversense E3

El sensor implantable Eversense E3 exige algo importante: dedicar unos minutos diarios a cargar el transmisor. Esos escasos cinco minutos siempre los hacía en mi momento de ducha. Momento en el que no sólo cargaba el transmisor, sino que también quitaba el adhesivo, limpiaba mi piel, la hidrataba… y al cabo de un rato ponía un nuevo adhesivo y el transmisor cargado. O sea, que este sistema exige esta pequeña rutina metódica cada día, algo para lo que he aprovechado ciertos momentos del día como la ducha, cuando llamamos a mamá para ver qué tal está o mientras tendemos una lavadora.

Pero hay otra cosa que debemos tener en cuenta: la calibración. A día de hoy Eversense E3 exige una calibración diaria, que pueden ser dos si los algoritmos así lo deciden. En mi experiencia, he podido ver que la solicitud de una segunda calibración diaria obedecía sobre todo a una alta variabilidad glucémica, con la que el sistema no parecía sentirse cómodo y pedía corroborar que lo estaba haciendo bien. Si una calibración diaria hoy día ya nos resulta un poco demodé, dos se antoja excesivo. Aunque este sensor ya tiene carácter no adyuvante (o sea, que permite tomar decisiones terapéuticas sin glucemias capilares), desde aquí recomiendo a Senseonics que haga ya las mejoras en sus algoritmos y los necesarios ensayos clínicos para validar el sistema sin calibración. Y como sugerencia de mejora en este mismo tema, debo reconocer que me resultó muy pesado el continuo cambio entre una y dos calibraciones diarias, algo que me sucedía continuamente, dejándome al final sin tener muy claro si ese día estoy en una o en dos calibraciones. Eso no está bien resuelto. Pero al menos las continuas calibraciones me dejaban algo claro: que el sensor mide bastante bien y con exactitud. Porque es evidente que este tema -el de la exactitud- es de los más importantes en un sensor. ¿O no?

App de Eversense E3
La app permite ver todo lo que necesitamos, incluyendo informes sencillos de estadísticas o la próxima fecha de finalización del sensor después de seis meses.

¿La exactitud es lo más importante?

¿Es realmente la exactitud de un sensor lo más importante? Yo tengo clara la respuesta: un rotundo NO. Por supuesto que es fundamental partir de una cifra de exactitud MARD aceptable, pero hay muchas otras cualidades que hacen que un sensor sea realmente brillante. Eversense E3 en mi experiencia ha sido muy exacto. He llegado a tener tres sensores diferentes al mismo tiempo en mi ya ajado cuerpo (y no me puse más porque no los tenía) y los resultados fueron buenos con el sensor implantable Eversense E3, demostrando que su MARD oficial (un 8,5%) es real. Aquí tienes alguno de los datos científicos sobre este sensor (enlace externo en inglés). Y lo digo así porque he tenido algún sensor de otra marca que me hacía dudar de esa MARD publicada y oficial en ensayos clínicos en situaciones controladas que a veces no se parecen a la vida real. Y cuando te los pones, no es como pensabas. Es algo así como el consumo medio de un coche publicado por la marca ¿Alguien ha conseguido con su coche acercarse siquiera a esa cifra? ¿A que no? Pues eso.

Pero en el día a día con este sistema he podido constatar que la exactitud es la que anuncian. Y como he dicho más arriba, cotejándolo con otros dos sensores al mismo tiempo. En resumen, hoy los sensores ofrecen una buena exactitud general… aunque siempre sabiendo que estamos midiendo intersticio y por tanto sufriremos retrasos en ciertas mediciones a lo largo del día. Asimismo, la consistencia del sensor implantable Eversense E3 a lo largo de su vida también ha sido buena, sin altibajos ni fluctuaciones de medición salvo un par de momentos puntuales. Uno de ellos fue una de esas hiperglucemias bestiales que sufrimos a veces y que incluso pueden hacer morir prematuramente algún que otro sensor.

Aún así… ¡me da miedo!

Este es probablemente el gran lastre que tiene el sensor implantable Eversense E3: el recelo que produce a algunas personas. Por varias razones. La primera y más evidente es la de que hay que abrir tu sagrado cuerpo para meter ese pequeño sensor en tu brazo. La segunda es también evidente: que tienen que volver a abrir tu, aún, sagrado cuerpo para extraerlo seis meses después. La tercera es de desconocimientos: ¿qué pasa si se me mueve por dentro de mi cuerpo y se me va hasta el dedo gordo del pie o a algún sitio aún peor como el cerebro o las gónadas? ¿Y si me meto a una resonancia magnética saldrá el sensor disparado hacia el exterior como en la película Alien? ¿Me convierto legalmente en un ciborg al tener ese sensor dentro? Estas y otras preguntas se las hará más de uno con respecto a este sensor. Bromas aparte, el recelo a la inserción y extracción es lógico. Pero os remito a las imágenes que he ido publicando en Instagram (enlace externo) sobre mi experiencia con Eversense E3 (y también al anterior sensor XL que probé hace años) en las que se puede ver lo tremendamente simple (e indoloro) que es todo el procedimiento. Se realiza en la consulta del endocrino, no en un quirófano. Yo en concreto me puse en manos de la Dra. Nerea Gil, endocrino de la Clínica Piniés en Bilbao. Conmigo como conejillo de indias realizó su primera inserción y extracción ante la supervisión de personal experto de Ascensia y certificado por Senseonics. Y debo reconocer que una vez más (ya me he puesto dos sensores en mi vida), el dolor fue inexistente. Y como sabéis quienes me conocéis, soy más bien miedoso y aprensivo. Pero no duele. Lo digo así de honestamente. La incisión es de tan sólo cuatro milímetros y no requiere de puntos de sutura, sino unos adhesivos SteriStrips de aproximación que se despegarán por sí solos en varios días. Pero sí. El carácter de implantable es su mayor handicap. Lo sé. Y es que el miedo es libre. Yo sólo puedo decir que no hay dolor y que se realiza en unos pocos minutos. Ah, y en cuanto a lo de si se te mueve hasta el dedo gordo del pie, la respuesta es NO. Queda perfectamente fijado. Y tampoco sale disparado del cuerpo en una RM. Eversense E3 está de hecho preparado para que podamos realizar pruebas de resonancia magnética (los parámetros los especifica el fabricante en su hoja técnica).

Colocación del Eversense E3
El proceso es sencillo y se realiza en la propia consulta del endocrino. Y no, no hay que dar puntos para cerrar el corte. Tan sólo son 5 mm. Puedes ver más detalles del procedimiento en mis post de Instagram sobre Eversense E3 (enlace externo).

Cómo veo las glucemias

Como todos los sistemas, Eversense E3 tiene su propia app de control y seguimiento, válida para Android e iOS. No hay mucho que destacar de ella, y está en línea con el resto, aunque sí diría que tiene la posibilidad de generarnos informes estadísticos, algo que no hacen todas. La conexión con el sensor -algo muy importante y en lo que fallan ciertos sensores del mercado- ha sido excelente en todo momento. Además, también contamos con la posibilidad de telemonitorización de hasta cinco seguidores que podrán ver en simultáneamente las glucemias de quien lleva el sensor. Y, por supuesto, los datos suben en tiempo real a la plataforma de Eversense en la nube. Desde su web, Eversensedms.com, se puede analizar toda la información. Puedes ver un completo arsenal de datos, aunque yo personalmente creo que debería mejorar en cuestiones como el interface, de aspecto antiguo. Y también que debería incorporar una gráfica AGP. Un soft de análisis de datos de diabetes sin AGP es como un Jedi sin espada láser.

Web Eversense E3
Desde la web www.eversensedms.com puedes acceder a todos los datos.
Web Eversense E3
Aspecto algo antiguo para presentar los datos y gráficas poco vistosas. Se echa en falta el útil gráfico AGP.
web Eversense E3
Este es un ejemplo de cómo los datos pueden presentarse mejor de una manera que de otra: un gráfico AGP mostraría estos datos de un modo infinitamente más claro e intuitivo para el paciente. Este tipo de gráficas antiguas no son útiles.

¿Conclusión?

Nunca puedes sacar una conclusión tajante sobre algo como un dispositivo médico. Porque como digo siempre, la personalización es una de las claves del éxito en el control de la diabetes. Hoy en España tenemos la suerte de poder gozar de distintas tecnologías donde elegir. Y eso nos permite esa personalización a la que me refiero. Hay sistemas que nos brindan una ventaja que puede ser clave para nosotros, y otros tienen una cualidad que es primordial para otras personas. Por eso no tienen mucho sentido las preguntas que me hacen siempre y que también me han hecho estos meses por Instagram mientras narraba mi día a día con este sistema: ¿merece la pena? ¿Es mejor? ¿Te cambiarías de este a este otro? Y la respuesta que doy es siempre la misma: «depende» (como la canción). A lo cual añado «por suerte hoy tienes donde elegir». Porque cada uno tiene sus particularidades que pueden convertirlo en el sensor mejor PARA TI, pero no para mí, o para el de más allá ¿Me ha funcionado bien el sensor implantable Eversense E3? Sí ¿Me ha ofrecido ventajas en mi vida con diabetes? Sí. Aunque todo tiene sus contras o sus esclavitudes. No hay ningún sistema perfecto. Cada uno tiene algo que marcará la diferencia para ti, porque cada uno valoramos diferentes cosas. El sensor implantable es algo muy futurista y sobre todo yo le veo mucho recorrido (aquí tienes un enlace a información pública sobre el futuro -enlace externo en inglés-). Y probablemente podamos ver un sensor que guarde en memoria valores y que pueda volcarlos después cuando coloques el transmisor de nuevo. Es en resumen un sistema al que le veo posibilidades. Aunque también debe mejorar en cosas como la eliminación de la calibración. Su app/web. Su falta de interoperabilidad (un mal generalizado en todos los sensores por desgracia). Su no integración con ningún sistema de infusión (de momento)… Cosas todas solventables y muchas de ellas cuestión de tiempo.

Mientras tanto, disponemos en España de un sistema de última generación muy diferente a los demás y que ofrece una alternativa para muchas personas. Un sistema que está financiado por nuestro SNS bajo determinadas condiciones. Yo he podido tener la experiencia con este sensor y he podido probar sus funciones (ya contadas a lo largo de este post). Hoy ya disfrutamos de tecnologías propias de una peli de ciencia ficción, como el sensor implantable Eversense E3 del que he hablado hoy. ¿Qué será mañana?

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