Eversense XL (1ª parte)

Algo más de 100 días. Eso es lo que llevo de momento usando el nuevo sistema de medición continua de glucosa Eversense XL de Senseonics. Y digo de momento porque para quien no lo sepa aún, Eversense XL es un sensor implantable que se introduce bajo la piel del brazo y lee de manera continuada la glucosa intersticial durante nada menos que 180 días. Por tanto, acabo de pasar el ecuador de la duración del sensor. Si quieres saber más de este sistema, puedes leer estas anteriores entradas sobre Eversense aquí y aquí o ver la web oficial de Eversense (enlace externo). Y si quieres ver los vídeos que he grabado sobre este sistema, puedes verlos aquí (vídeo 1) (vídeo 2) (vídeo 3).

Por tanto, creo que cien días son más que suficientes para poder tener claro cómo va Eversense XL y qué impresiones o conclusiones puedo extraer de este sensor que presume de su impresionante duración. ¿Y cómo lo hacemos para contar en un post estos 100 días? Creo que lo más simple es listar algunas de las cosas que más me han llamado la atención. En primer lugar hablaré de sus pros y contras que he podido detectar hasta la fecha. Los puntos positivos y los que yo mejoraría. Pero no todos tienen que estar al mismo nivel de importancia. Cada lector puede juzgar por sí mismo si ese aspecto le parece de mucha o de poca importancia. Y a continuación, un listado con aspectos de interés que no he valorado si son pro o contra; son simplemente cuestiones que quería destacar. Comencemos pues con los aspectos más positivos de Eversense XL…

Detalle del transmisor de Eversense XL
Cien días con Eversense XL.

A FAVOR: duración

Sin duda, su argumento estrella. Un sensor que comenzó siendo de 90 días, que actualmente dura 180 y con una tecnología que en no mucho tiempo nos podrá ofrecer un año o incluso dos es lo suficientemente atractivo por sí solo como para ponernos las orejas tiesas cual perro de caza en plena muestra tras oler una codorniz en unos rastrojos. Ahora mismo hablamos de 180 días; medio año. Un sensor que lee sin parar ni desfallecer durante seis largos meses es per se algo muy interesante. La tecnología de fluorescencia de Eversense XL se compone de un sensor muy muy pequeño y ligero que no dispone siquiera de batería y cuya energía es obtenida por un transmisor que va adherido sobre la piel. Visto así sin más, suena genial. Y lo es. ¿Pero qué más hay detrás de esta primera y evidente gran ventaja?

A FAVOR: exactitud

Por supuesto, este es el otro gran aspecto en el que nos fijamos cuando analizamos un MCG. Y en este caso, si hay algo que destaco de mis primeros cien días con Eversense XL es su ALTÍSIMA exactitud. Y lo pongo con mayúsculas porque honestamente me ha sorprendido, consiguiendo (en mis análisis) unas cifras que no había conseguido ningún otro sistema hasta el día de hoy. De media, la MARD personal que yo estoy obteniendo comparado con mi medidor capilar Contour Link Bayer se mueve alrededor del 6%-8% prácticamente todo el rato. ¿Cuándo se desvía más? Lógicamente cuando estás más alto o más bajo. Sin embargo, en hipos también me llama la atención su mayor exactitud frente a otros sistemas, aunque tiende a asustar con frecuencia mostrando un LO cuando no estás en valores tan bajos. Por ejemplo, actualmente estoy llevando Eversense junto al Enlite 2 con el sistema integrado, y las diferencias de exactitud son notorias. Pero claro, comparamos un sensor “antiguo” que ya tiene a punto de salir a su sustituto (en Enlite 3) con el sistema más nuevo del momento (con permiso del Dexcom G6, que estoy probando este mes mientras escribo estas líneas). Sea como fuere, insisto en que la exactitud de Eversense XL es sencillamente espectacular. No puedo decir otra cosa. Hay que recordar finalmente que este sistema requiere de calibración dos veces al día. Ya sabemos lo importante que es calibrar y el momento en el que se hace. Ojo con eso, porque altera la exactitud del sensor. Espero que la calibración de este sistema sea cuestión de tiempo y que más pronto que tarde desaparezca, como ya han hecho Abbott y Dexcom. Caminamos irremediablemente hacia eso, pues la exactitud que estamos manejando ya está por debajo incluso de los medidores capilares con los que calibramos. Por lo que se convierte casi en algo absurdo necesitar una glucemia de referencia de un dispositivo que es más inexacto que el aparato que estamos calibrando.

Glucemia LOW en Eversense
Eversense XL tiende a mostrar el LO con demasiada frecuencia a pesar de que no estoy tan bajo. ¿Será para asustarnos? :-D

A FAVOR: adhesivo diario, piel más descansada

Una de las grandes ventajas de Eversense XL es su obligado cambio de adhesivo diario. Aunque paralelamente a ese cambio de adhesivo en realidad lo que debemos hacer es cargar el transmisor. Pero aprovechando esa circunstancia, cambiaremos cada día el adhesivo que pega el transmisor a la piel. Esto nos permite refrescar la piel durante unos minutos en esa zona, hidratarla, ducharnos… en general, aliviar la piel de un adhesivo que aunque es notoriamente menos agresivo que otros sistemas, nos evita los problemas que generan estos parches en otros productos. Aquí esto no sucede porque cada día cambiamos de adhesivo y además podemos quitárnoslo cuando queramos. En cuanto a su capacidad de pegado, es más que suficiente, aunque inicialmente nos da la sensación de que vamos a perder el transmisor a la primera de cambio. Es tremendamente pegajoso, pero sin embargo fácil de quitar. Y efectivo. Me ha funcionado sin problemas incluso después de haberme quitado el transmisor y metido en una piscina. Al salir, me pegué de nuevo el transmisor sobre el adhesivo mojado y quedó perfectamente adherido. Aunque debo decir que si vas a hacer actividades de “riesgo” o de contacto, yo protegería el transmisor con un film adhesivo para no perderlo. En cuanto a la noche, las vueltas que damos en la cama no han hecho que pierda el sensor más que un sólo día, que fue precisamente en Berlín durante mi visita a EASD. Pero el resto de los días lo que sucede es que simplemente los bordes del adhesivo se levantan y enrollan un poco, pero no llega a despegarse en ningún momento el sensor.

A FAVOR: transmisor con vibración

Su sistema de alertas por vibración incorporadas en el propio transmisor es algo totalmente nuevo y único entre esos sistemas de medición, además de muy práctico ante determinadas situaciones en las que no tenemos cerca el teléfono. Pero aquí acaba su ventaja, porque creo que no está resuelto de la mejor manera posible, con lo que esta misma cualidad la comentaré también como desventaja.

EN CONTRA: el handicap del bisturí

Lógicamente, el hecho de que haya que usar un siempre intimidante bisturí para colocarlo no le gusta a muchas personas. Y este es a mi juicio el gran handicap de este sistema. Actualmente tener que pasar por una inserción/extracción 3 veces al año no creo que haga feliz a nadie. Aunque es un proceso ambulatorio que hace tu propio médico endocrino (eso sí, debe estar certificado por Senseonics), cuando te tumbas en la camilla y te cubren medio cuerpo dejando sólo a la vista la zona de implantación empiezas a tener la sensación de que te van a operar. Y claro, uno -que no ha sido operado nunca- no se encontraba muy cómodo en aquel momento. Empecé con actitud muy de gallito (propio de los de Bilbao), pero me fui arrugando cuando empezó el proceso: “No, abre un poco más”, decía la persona de Roche que supervisaba la intervención. “Hazlo más profundo”, se oía después. “No, parece que no entra”, comentaba con esfuerzo mi endocrina mientras notaba cómo intentaban meter el insertador con el sensor. ¿Dolor? ninguno. Pero la cabeza de alguien aprensivo va por libre. Y según pasaban los minutos yo no podía parar de imaginar que aquella pequeña incisión ya debía haberse agrandado por tanto intento y que ya la tenía el tamaño de un huevo. Y empecé a no divertirme nada. Al terminar, mi cara tenía una tonalidad parecida al verde militar. No. No lo pasé nada bien. Y en este procedimiento lógicamente hay de todo; casos sencillos… otros que tardan algo más… es algo personal y que también entiendo que depende de la maña o experiencia que tenga el médico que lo inserta. Pero insisto, no dolió absolutamente nada, ya que la zona es adormecida con lidocaína, un anestésico local.

Inserción de Eversense XL
Momento de la inserción de mi sensor bajo la piel. Puede verse que el corte es mínimo.

Tengo curiosidad por saber cómo será de fácil (o no) la extracción tras seis meses de un objeto extraño dentro del cuerpo. Lo sabré a final de año. Y os lo contaré. Pero no, ponerlo no me gustó. Creo que este es sin duda el gran handicap de este sistema.

EN CONTRA: continuas pérdidas de señal

La conexión entre el transmisor y el móvil es evidentemente Bluetooth, una tecnología que sabemos que dispone de un menor alcance que por ejemplo, las frecuencias de canales wifi. Pero debo decir que al menos en mi caso, las pérdidas de conexión han sido constantes. Al abrir la aplicación, el sistema solicita conectarse al transmisor, y a no ser que acerques el móvil al brazo del sensor y lo pongas junto al transmisor, la app no lo detectará y deberás proceder a realizar el truquito de apagar y encender el bluetooth del móvil, o a cerrar la app y volverla a abrir. Esto es un problema importante, ya que a veces pasan horas sin que yo me haya mirado y al no tener conexión, no sé qué glucemia tengo. Podría estar con valores no demasiado buenos y no enterarme (aunque al menos el vibrador del transmisor me avisaría). Pero lo más grave de este problema es que al levantarse y mirar la app de Eversense, la noche está sin una sola medición. En blanco. Y tras conectar el transmisor y acercarlo, se vuelcan los datos de toda la noche… y se apelotonan de golpe todos los avisos de la noche de hipoglucemia… o de hiperglucemia… o de aviso de bajada… o de subida… o cualquier otra cosa. Grave problema por tanto. Para mi este quizá su gran problema. En mi descarga, debo decir que el teléfono que estoy usando es un iPhone que me han cedido desde Roche Diabetes Care y que ha sido utilizado previamente en varios pacientes a los que se les colocó también un Eversense y que hicieron pruebas. Por tanto, descarto problemas técnicos en mi terminal o de impericia de quien les escribe. Así pues, este tema es algo a analizar y mejorar si sucede de manera generalizada.

EN CONTRA: tamaño del transmisor

En mi opinión es aún mejorable. Si bien han conseguido darle una forma acertadamente ergonómica con respecto a su versión prototipo 1.0, el hecho de que incorpore un zumbador no veo que justifique su tamaño. Creo que integrar su memoria, sus comunicaciones, su vibrador y su electrónica podría conseguirse en bastante menos espacio (véase el Dexcom por ejemplo). Pero hay que reconocer que si lo comparamos con el resto de competidores del mercado, este es el más grande. Grande en superficie, porque por lo menos su grosor no es demasiado y sus bordes curvos impiden engancharlo con algún objeto o ropa. Por tanto, diría que no sólo Eversense XL es mejorable en este aspecto. También Enlite debería reducirse.

Comparativa tamaño transmisores MCG
Aquí puede verse la diferencia de tamaño entre los distintos transmisores.

EN CONTRA: ojo con la hora de los eventos

Con tan sólo tocar la pantalla con la gráfica de las glucemias, se abre un menú donde podemos introducir cualquier evento, ya sea medicación, comida, insulina, etc. Pero ojo, porque al abrir ese menú de eventos, la app no te pone por defecto la hora de ese momento, sino otra que -no sé porqué- suele ser de un rato antes: puede ser media hora… una hora… Un problema, porque muchas veces das por supuesto que la hora está bien e introduces los datos y validas. Y sin darte cuenta te ha registrado ese evento en una hora incorrecta. Un problema a mejorar y que sin embargo (y por suerte) no sucede en el crítico momento de la calibración. Cuando abres ese menú e introduces la glucemia, el sistema te pone la hora exacta de ese momento. Menos mal…

EN CONTRA: los avisos de tendencia no aciertan

Algo que me ha llamado la atención. Eversense XL (como hacen otros sistemas de MCG) dispone de alertas no sólo para los valores altos o bajos una vez alcanzados, sino que también avisa de cuando se prevé una glucemia inadecuada fuera de rango, ya sea por alta o baja. Y lo hace con un aviso y un icono en la gráfica de glucemias. Una especie de flecha. Pero Eversense XL gran parte de las veces esa flecha no acierta, y la gráfica despues va en sentido contrario al aviso que habías recibido. Lo cual puede ser un problema si alguien toma una decisión en base a esa flecha. Sencillamente esas indicaciones no van bien. Afortunadamente es algo que puede solventarse revisando la programación del software. Pero ojo con esos avisos, a los que al menos en mi experiencia, no hay que hacer casi nunca caso (sí, alguna vez también acierta, pero debería acertar siempre).

Avisos de tendencia en Eversense
Un fallo a corregir: los avisos de tendencia no suelen acertar.

Vibraciones confusas

Como decía más arriba en los pros, un transmisor con vibración es una ventaja. Pero en la práctica, a excepción del aviso de hipoglucemia (reconocible fácilmente porque consiste en tres vibraciones seguidas repetidas en tres grupos), los demás avisos acabas por no saber de qué son. Te pierdes y te obligan a mirar el teléfono, por lo que si no lo tienes a mano, no sabrás qué sucede. Y si miras el piloto luminoso del transmisor tampoco te aclararás mucho, porque en cuestión de días tras leerte el manual habrás olvidado qué quería decir cada color del piloto, un pequeño led que trae incorporado el transmisor. Para rematarlo, el transmisor también dispone de un botón de encendido/apagado del sistema que cumple también funciones adicionales. Un código de señales vibratorias y luminosas que acabas olvidando de qué son. Demasiado lioso.

No se ve la cicatriz

Cada día debemos cambiar el adhesivo y cargar el transmisor. Al proceder a ese cambio de adhesivo, no es fácil colocárselo de nuevo si no tenemos delante un espejo bien iluminado y vemos la pequeñísima cicatriz que dejó la implantación del sensor, algo que con el paso del tiempo resulta si acaso un poquito más complicado debido al mayor disimulo de la herida. He intentado muchas veces ponerme el sensor sin espejo y es casi imposible, porque no consigo acertar en el lugar exacto. Sencillamente no veo la cicatriz. Hay que recordar que el transmisor debe colocarse exactamente sobre el sensor implantado para que recoja la señal y le proporcione la energía para funcionar. De eso se encarga la app en su apartado “guía de colocación”, muy bien resuelta por cierto con una gráfica muy clara e intuitiva. Por tanto, necesitas verte en un espejo. Pero si dispones de él, la guía de colocación es una buena idea y está muy bien diseñada visualmente. Por tanto, si quieres un Eversense… cómprate también un espejo.

Curva de aprendizaje

Como casi todo en la vida, una vez que aprendes a manejar algo, luego te parece fácil. Pero Eversense tiene una curva de aprendizaje superior a los otros medidores intersticiales. Tampoco es que se pueda decir que es un aspecto en contra, pero sí está claro que supera al de otros sistemas del mercado. En parte porque se basa en un procedimiento diferente que tiene sus particularidades. ¿Es algo malo? Bueno, digamos que te obliga a leerte el manual y a tener claras ciertas cosas. No pienses que te lo puedes poner y por pura intuición, manejarlo como un virtuoso en cinco minutos y enseñárselo con chulería a tus colegas con diabetes esa misma tarde. En este sistema no. En general, el proceso de colocación y activación del sensor tiene su complicación. Lo bueno es que esa activación se realiza en presencial del equipo médico. Y luego ya todo es rutina repetida una y otra vez.

Su primera calibración y período de ajustes

Su tecnología diferente hace que su proceso de calibración difiera de los demás sistemas intersticiales. En Eversense su primera calibración es un tedioso proceso de mediciones capilares que son solicitadas una tras otra sin saber muy bien cuándo acabarán. Quizá incorporar algo como una barra de progreso daría más claridad al usuario. Una vez terminado este procedimiento, ya “sólo” debemos calibrarlo dos veces cada día, en un ritual idéntico al de otros sistemas del mercado. Pero además de su calibración, una vez que el sistema comienza a funcionar, debe ir ajustándose en un proceso sensiblemente más largo que el de cualquier otro sistema del mercado. En mi caso fueron hasta diez días los que tardó en darme buenas lecturas, algo que desde Senseonics consideran normal. Pero diez eternos días con lecturas no muy buenas… son muchos días. Hablamos de un 5% de la duración del sensor. Continuos mensajes de “luz ambiental intensa” comenzaban a desesperarme, ya que me era imposible obtener lecturas debido a ese error. Ni siquiera en el interior de mi casa (donde la luz es mucho menor) podía librarme de ese mensaje. Fueron por tanto diez días en los que o no tenía lecturas por ese mensaje de luz, o las que me daba eran poco ajustadas a la glucemia capilar. Pero por arte de magia, el día 10 todo cambió y desde entonces no volví a tener ni un solo mensaje de luz intensa, además de que los valores pasaron a ser realmente precisos.

Los primeros días de la herida

En conjunto, debo decir que los primeros días con este sistema son engorrosos. Hay un apósito que debemos cambiar con una cicatriz abierta debajo. Encima de ese apósito o esas gasas hay que poner un film adhesivo para poder colocar el transmisor y recibir lecturas. Pero cambiar todo eso cada día con una mano es complicado, por no decir imposible. Y necesitas ayuda. Es probable que debas pasar por el centro de salud a que te hagan las curas o te ayuden a colocar ese transmisor los primeros días mientras la herida está cicatrizando debajo.

Cargar cada día: ¿ventaja o inconveniente?

Reconozco que una de las ventajas de Eversense XL (la de poder quitarte el sensor cada día) es interesante para muchas personas que tienen problemas en la piel producidos por los adhesivos de los sensores. Y en esos casos, Eversense es una gran solución porque te permite quitarte el adhesivo cuando quieras, y como mínimo una vez al día, que es cuando se carga el transmisor. Pero eso a mi particularmente me ha resultado a veces un lastre. Tener que cargarlo obligatoriamente cada mañana me ha supuesto en ciertas ocasiones un poco de molestia, o un olvido, o un problema por falta de tiempo. Y si no lo cargas, debes saber que su batería no te permitirá cubrir un segundo día completo, ya que “morirá” aproximadamente al mediodía del segundo día. Es cierto que cargarlo es tan sólo una espera de diez minutos, pero en algunas circunstancias o momentos de la vida no disponemos de esos minutos, o hemos calculado mal nuestros tiempos, o andamos con prisa… y esa carga se convierte en una pequeña esclavitud. Pero siempre podemos llevarnos ese cargador donde queramos. Aún así, darle más duración a la batería me hubiera gustado más.

Plataforma mejorable

¿Y cómo es la plataforma donde se vuelcan los datos en la nube? Se llama EversenseDMS y de momento la está gestionando Senseonics, pero en breve y fruto de su acuerdo, pasará a manos de Roche y su entorno digital de diabetes. Y en ese momento espero que se pueda mejorar, porque ahora mismo no me apasiona. La veo antigua tanto en interface como exigua en la presentación de los datos. Echo de menos que esté un poco más pensada para personas poco duchas en estadísticas y que interprete un poco, algo hacia donde debemos ir (y otros software ya lo están haciendo). Ofrece unas gráficas clásicas, pero poco aclaratorias para sacar conclusiones, salvo la de variabilidad, que también está en la app y al final es la más clara para poder ver qué falla y dónde. En resumen, espero que una vez estos datos se descarguen en la plataforma de Roche, se les pueda sacar no sólo más partido, sino también que sean más claros, ayuden a la interpretación y sean más personalizables al tratarlos.

App correcta, pero sencilla

Básicamente, la app es similar a las de otros sistemas de medición continua. Con su gráfica, su valor puntual, su tendencia… además de eso, un registro separado de alertas, de eventos, exportación de datos a un médico… o los informes. A diferencia de otros sistemas, Eversense da unos escuetos informes estadísticos de las glucemias. Una gráfica de día estándar con medias y desviaciones por cada hora. No es la gráfica más clara del mundo (prefiero la AGP sin duda), pero puede valer. Además de eso, una tabla numérica con promedios y desviaciones por cada momento del día. Y también porcentajes en rango. Finalmente, en cuanto a gráficas sólo incorpora una sencilla tarta con los porcentajes de tiempo en rango. Siempre tiendo a comparar cualquier app de un MCG con la del FreeStyle Libre de Abbott, sin duda la mejor para mi. Y claro, todas me quedan por debajo: o tienen menos gráficos, o menos claros, o incluso no ofrecen nada. Pero este tema es cuestión de gustos. Yo creo que un sistema de MCG debe incorporar SIEMPRE en su app unas gráficas y un tratamiento estadístico de los datos, porque no siempre tenemos a mano el acceso a la plataforma correspondiente. Por lo demás, es intuitiva, sencilla de usar y tiene lo mínimo que se espera de una app de un sistema de MCG.

Por supuesto, con telemonitorización

Aunque ya se está convirtiendo (por fin) en prestación estándar, Eversense XL dispone lógicamente de telemonitorización para cuidadores en tiempo real. La app está subiendo los datos constantemente a la plataforma en la nube y dichos datos pueden ser vistos en otra app (Eversense Now) por parte de otras personas autorizadas, cuyos privilegios pueden ser revocados en cualquier momento por el usuario que tiene el sensor. La app Now es sencilla y cumple su función, aunque sólo podemos ver las tres últimas horas (algo a mejorar). Tampoco podemos configurar alarmas (también deseable y a mejorar), y sólo nos saltan avisos por predicción de glucosa alta/baja y por glucemia alta o baja. En resumen, normalmente estas apps de seguimiento y telemonitorización suelen ser la mínima expresión en cuanto a lo que ofrecen. Y esta app sigue la línea de otras del mercado en otros sistemas.

Telemonitorización con Eversense
Podemos ver las glucemias del usuario en el smartphone o como en la imagen, en un smartwatch como Apple Watch.

Para terminar, dos situaciones curiosas

  • El Jedi volvió loco a Eversense XL:
    Como curiosidad, debo comentar que hace algún tiempo pasé unos días espantosos en cuanto a glucemias debido a estrés y que curiosamente hicieron que el sensor literalmente se “volviera loco”. Comenzó a medir mal. Sistemáticamente mal. Yo estaba en ese momento llevando a la vez también el Enlite, y debo decir que este último se comportó mejor durante estos días de locura glucémica. Pero Eversense XL perdió por completo su exactitud y no se recuperó hasta varios días después de que las glucemias ya hubieran vuelto a su ser, mostrando una alta inexactitud especialmente en valores altos y bajos. Curioso.
  • Los diez días de gracia:
    Tal y como me dijeron en Roche Diabetes Care, el sistema Eversense XL necesita unos cuantos días para ajustarse y mostrar sus valores más exactos. Debido a su tecnología, ese período de ajuste no es tan rápido como en otros sistemas del mercado y en Eversense se alarga hasta “unos diez días”, según me dijeron textualmente desde Roche. Yo estaba obteniendo unos valores bastante discretos y mejorables durante esos primeros días, pero efectivamente, como por arte de magia, fue el día diez cuando el sistema comenzó a darme valores con una exactitud muy alta, la cual ha mantenido sistemáticamente durante toda su vida hasta el día de hoy.

Conclusión

Normalmente, en los sistemas de medición intersticial solemos fijarnos mucho (quizá hasta demasiado) en su exactitud. La famosa MARD, que nos dice cuánto de exacto es ese sistema en comparación con una medición Gold de referencia. Pero un sistema MCG debe tener más cosas para que sea bueno y brillante: que sea cómodo… que sea sencillo en sus procedimientos… que no requiera prestarle mucha atención… que su app sea intuitiva y completa… Muchos aspectos que hacen casi imposible que un sistema se convierta en ganador sobre los demás. Siempre lo digo; cada uno tiene sus grandes ventajas y eres tú como paciente y usuario quien debe saber qué necesitas y qué prestaciones consideras básicas en tu caso concreto. Pero si hay que valorar honestamente el sistema Eversense XL, yo destaco tres cosas: la primera, su altísima exactitud. Impresionante. La segunda, su handicap de que hay que introducirlo bajo la piel (y sacarlo después), que para algunos puede suponer un freno. Y la tercera su futuro; es un sensor que puede durar bastante más tiempo operativo bajo la piel y podrá formar parte de un sistema bomba-sensor unido a la bomba de insulina Insight, la cual tomará decisiones en base a las cifras de este sensor. ¿Y si ahora tenemos ya una bomba en el mercado que toma decisiones con un sensor con una exactitud no lejos del 15%… cuánto mejor podría funcionar otro con un sensor que se mueve en los valores que a mi me está ofreciendo Eversense XL? ¿Interesante, no? Estoy muy muy interesado en conocer de una vez por todas el desarrollo de páncreas artificial en el que está trabajando Roche a través de sus colaboraciones externas y que implementará en su Insight para hacer su propuesta de sistema integrado. Antes de acabar, dar las gracias a Roche Diabetes Care España por haberme cedido un equipo para probar. Por supuesto, no tengo ningún compromiso por esta prueba y no hay ninguna contraprestación económica ni contractual con ellos, algo que siempre dejo bien claro en mi política editorial y en el propio post.

Pues con esto acabamos. De momento, yo aún tengo más de setenta días por delante con Eversense XL y todo parece indicar que serán igual de buenos en sus mediciones que hasta ahora. Pero lo contaré en la segunda parte cuando me lo quite tras un largo medio año con él…

Algo más de 100 días. Eso es lo que llevo de momento usando el nuevo sistema de medición continua de glucosa Eversense XL de...
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