Situación actual de la campaña contra la discriminación laboral

Decepción

Esto es lo que sentí ayer cuando recibí una carta certificada del Defensor del Pueblo en el asunto de la discriminación laboral para optar a determinados puestos de trabajo en el sector público, actualmente vetados de manera increíblemente injusta por razón de enfermedad. Esta acción (la de reclamar a través del Defensor del Pueblo) es una iniciativa que inició la Federación Española de Diabetes FEDE (enlace externo), invitando a todas las personas con diabetes a escribir cartas a este organismo de defensa del ciudadano reclamando la no discriminación (puedes leer sobre la campaña en esta otra entrada que escribí al comenzar la iniciativa). Desconozco cuántas solicitudes recibió este órgano, pero imagino que bastantes. Aunque todas recibieron el documento que recibí yo ayer y que tras leerla produce una cierta desesperanza en que podamos conseguir un avance significativo. Voy a comentar las cosas que me llamaron la atención. Como cualquier artículo catalogado en este blog como “Reflexiones”, son mis opiniones. Y por tanto, personales… y debatibles. Me encantará conocer tus opiniones, cosa que puedes hacer al final del artículo, donde también tienes la carta disponible para leerla entera.

La respuesta del Defensor del Pueblo comienza con un aspecto positivo: la Secretaría de Estado de Función Pública tiene previsto reunirse con los representantes de FEDE para “conocer en detalle la problemática señalada por esa organización e identificar posibles actuaciones a efectos de garantizar que el diagnóstico de diabetes no constituya motivo de exclusión en el acceso al empleo público”. A continuación, la carta continúa detallando los distintos puestos de trabajo que FEDE considera discriminatorios para una persona con diabetes. Estos puestos excluyen a las personas con esta patología de manera automática, no permitiendo siquiera analizar sus circunstancias ni la evolución de su enfermedad, algo que sin duda proviene de una época pasada en la que la diabetes suponía de manera automática la aparición de graves problemas de salud. Hoy, el control de la enfermedad, sus protocolos, los medicamentos y las terapias disponibles permiten que nada tenga que ver una persona con diabetes a la de hace décadas, cuando esos reglamentos de acceso se redactaron. Y es entonces cuando se da una situación de discriminación laboral real…

Sí, pero no

La sensación que me queda tras leer la buena noticia de la reunión prevista entre la Secretaría de Estado de Función Pública y representantes de FEDE se interpreta como un “sí, pero no”, ya que tras las buenas palabras de la reunión se pasa a detallar los distintos puestos que actualmente están siendo vetados para alguien con diabetes. Y aquí es donde vemos que las intenciones no parecen desde luego las de cambiar esa situación de discriminación laboral. Por ejemplo, en los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado:

“…Por lo tanto, señala la administración que en las distintas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, como en algún otro colectivo, como es el de pilotos de aviación, las capacidades y exigencias físicas y psíquicas necesarias para el ejercicio de las funciones deben mantenerse, ya que sus funciones no pueden equipararse a las existentes en otros ámbitos laborales o de la función pública en los que no existen unas exigencias de horarios, dedicación, ambientes o lugares en los que se puedan desarrollar dichas funciones…”

En resumen, estos trabajos -según la Administración- requieren de condiciones físicas y psíquicas especiales (en eso creo que todos estamos de acuerdo). Pero no en que la diabetes suponga una merma en esos aspectos. Y por tanto la exclusión se debe a esos motivos. Así que la inferencia directa de este planteamiento es que una persona con diabetes no puede llegar a ciertos niveles físicos ni psíquicos a los que puede llegar alguien sin diabetes. Sencillamente alucinante. ¿Esta gente conoce las personas con diabetes que hay a lo largo del mundo haciendo por ejemplo deporte de competición? Y el texto completa el desacierto con el contundente “debe mantenerse”. Por tanto, asunto liquidado. Según nuestra Administración, una persona con diabetes es claramente inferior a un no diabético, no sólo físicamente, sino también (atención que esto es increíble) psicológicamente. Si me sigo mordiendo la lengua, me envenenaré. Pero en fin… Seguimos con los funcionarios de Instituciones Penitenciarias:

“…la Administración penitenciaria presta servicio las 24 horas del día y los 365 días del año, y el servicio interior conlleva la realización de trabajo a turnos, incluyendo los turnos de noche. Los turnos variables no son aconsejables para personas con dolencias como la de los diabéticos insulinodependientes. Por ello, se aconseja mantener un turno fijo a estos pacientes debido a la influencia en su calidad de vida. Asimismo, también se aconseja que estas personas no estén sometidas a situaciones de estrés…”

Sin palabras. Una vez más, se demuestra no saber nada de cómo se gestiona hoy día una diabetes y cómo un trabajo a turnos no supone problemas para alguien en tratamiento con terapia multidosis o con bomba de insulina. Pero siguiendo esa lógica y extendiendo su preocupación por nosotros, quizá deberían impedir por Ley el trabajo a relevos para los miles y miles de personas con diabetes que hoy trabajan a turnos sin ningún menoscabo de sus capacidades. Y si hay tanta inferioridad para ellos… ¿no es acaso eso incoherente con el hecho de que la diabetes no tenga reconocida un porcentaje equiparable de discapacidad?

Finalmente, la Secretaría de Estado de Función Pública deja claro que se preocupa por nosotros. Y este tema “está en su agenda”. Claro, por eso lo hemos tenido que lanzar al debate a través de la iniciativa popular mediante el Defensor del Pueblo. Como se preocupa y vela por nosotros, me temo que nos seguirá limitando el acceso a estas tareas, aunque al menos el último párrafo deja la puerta abierta a la esperanza. Bueno, tanto como abierta igual no. Me he pasado, vale. Pero hay una rendija, a través de la cual debemos intentar colarnos:

“…Por último, reitera esa Secretaría de Estado que comparte plenamente la preocupación de esta institución por este asunto, que se encuentra presente en la agenda de ese departamento ministerial, estando convencida de que, fruto del análisis que están realizando de esta problemática a la luz del avance científico y de la mejora de las condiciones laborales, para lo cual le será de gran utilidad la información adicional que le pueda facilitar FEDE, podrá impulsar las medidas que correspondan; todo ello en el marco de un compromiso de revisión y actualización de los cuadros de exclusiones en el acceso al empleo público.

Te deseo una diabetes

Alguna vez he dicho esa frase. Y suelo deseárselo a personas que por alguna razón, han demostrado insensibilidad, ignorancia, falta de respeto… y en definitiva, no entender nada de lo que es una diabetes. En este caso, le deseo una diabetes a todos y cada uno de los miembros de la Secretaría de la Función Pública. Y no porque les pase nada malo, sino porque así podrían sentir en sus carnes que su diabetes no les incapacita para realizar prácticamente ningún trabajo. Tengo claro que una diabetes puede suponer en algunas personas ciertas particularidades o inconvenientes. Y que cada persona está en un punto diferente de salud y condiciones físico-psíquicas. Por eso lo que considero lógico es que la diabetes no sea una exclusión automática, sino que las personas con diabetes se presenten a las pruebas de acceso como cualquier otra con otras patologías. Y que sea en los exámenes médicos o psicológicos correspondientes donde se determine si es procedente o no su admisión. Porque sé que hay personas con diabetes con limitaciones evidentes. Pero como también las tiene alguien con otros muchos problemas de salud de toda índole, la mayoría de ellos no recogidos explícitamente como causa de exclusión directa.

En definitiva, un sabor amargo el que me queda tras leer esta carta. Creo que si hubiera un ánimo potente de reconocer un problema y una injusticia reales, no se habrían indicado y detallado tanto esas supuestas (y risibles) condiciones por las que alguien con diabetes estamos por debajo del resto de la raza humana para hacer cosas tan sencillas como trabajar a turnos, o para ser policía, o funcionario de prisiones, o tantos otros puestos que beben de una normativa vetusta, desactualizada y a día de hoy, discriminatoria y diría incluso que inconstitucional. Espero que este asunto de la discriminación laboral en la diabetes llegue a buen puerto y que se den varias condiciones para que esto funcione (el orden es irrelevante):

  1. Sensatez y ánimo de querer hacer algo en esa Secretaría de Función Pública y en los órganos o entidades afectados.
  2. Habilidad extrema y mano izquierda de nuestros representantes de FEDE.
  3. Aceptar que la sanidad de hoy no es la de hace medio siglo y por tanto, las personas con una patología hoy no suponen el problema que suponían hace medio siglo.

Para finalizar, y tras decir que espero equivocarme en mis sensaciones y que pasado un tiempo podamos celebrar un logro tan ansiado para todos (queramos o no optar a esos puestos), aquí tienes a continuación la respuesta del Defensor del Pueblo con los párrafos que he ido comentando a lo largo del texto.

respuesta del Defensor del Pueblo

respuesta del Defensor del Pueblo

respuesta del Defensor del Pueblo

respuesta del Defensor del Pueblo

 

¿Qué opinas de este asunto? ¿Crees que la discriminación laboral en diabetes tiene alguna base? ¿Consideras que tienes alguna limitación a la hora de hacer ciertos trabajos? ¿Te sientes frustrado porque no has podido acceder a alguna de estas profesiones actualmente vetadas para las personas con diabetes? ¿Eres optimista o pesimista con respecto a esta campaña? ¿Crees que lograremos nuestro objetivo? Déjame tu comentario.

 

  • Benji

    Buenas Óscar, y ante todo, gracias por plasmar tus impresiones sobre este tema tan importante para nosotros.
    Te aseguro que he tenido exactamente las mismas sensaciones que tú, impotencia, rabia… No soy diabético, pero mi hijo de 4 años sí, DT1, y conozco bastante bien la enfermedad.
    Me parece que desde la administración pública no se quiere atajar de raíz esta injusticia, con leyes obsoletas que nadan tienen que ver con la realidad. Está comprobado que para nada hay empatía con los diabéticos, ni siquiera están bien informados sobre en qué consiste de verdad ser diabético.
    Gracias a los avances tecnológicos, como bien comentas, nada tiene que ver un diabético hace 20 años que un diabético en la actualidad.
    Por tanto, creo que esto debe cambiar, y para ello debemos ponernos aún más las pilas todos los afectados, sobre todo desde las asociaciones de diabéticos, que son finalmente nuestra voz ante las instituciones.
    Muchas gracias, como siempre, por tu exposición y claridad.
    No podemos desesperarnos, si seguimos al pie del cañón esa rendija que comentas se convertirá en una puerta abierta a nuevos horizontes.
    Gracias, de verdad!!
    Un abrazo

  • Angel Ruiz

    Como padre de un peke con DM1, mi primera y máxima preocupación a día de
    hoy es su salud, que como todos sabemos lleva aparejada el control de
    la diabetes.En segundo lugar, su futuro y por su puesto el tema laboral,
    estoy completamente de acuerdo que los afectados por DM deberían tener
    un trato exactamente igual al resto de los candidatos a cualquier
    trabajo, pues si el control de la enfermedad del que antes hablaba es
    bueno, una persona con diabetes es tan valida como cualquier otra para
    CUALQUIER PUESTO de trabajo.

    Creo que es profundamente injusto el
    tratamiento que se les da y especialmente si se mira desde el punto de
    vista que son las propias administraciones públicas, que deberían en
    esto ser ejemplares, las que discriminan (entiendo que por
    desconocimiento) a unas personas que en muchos casos se cuidan más y
    mejor que el ciudadano medio español.
    Confio que la lógica al final
    se imponga y todas estas trabas formen pronto parte del pasado en la
    vida las personas con diabetes, que ya de por si, enfrentan (con exito)
    una serie de rutinas y dificultades diarias como para que su propio país
    les ponga en un rincón a la hora de darles una oportunidad, cuando creo
    que debería ser justo lo contrario.

  • Elena Crespo

    yo no tengo diabetes, es mi hijo, pero una de las cosas que quería hacer es criminología, no lo ha hecho porque él, ahora mismo no podría optar a una plaza. Conozco a mucha gente que es capaz de desarrollar cualquier puesto, igualmente conozco muchos casos de personas que no tienen diabetes y NO son aptos para ocupar la plaza que están ocupando, es discriminación, deberían mirar cada caso. En casi 9 años que llevamos viviendo con esto, no ha tenido ningún problema, no ha vuelto a estar ingresado, no ha ido a urgencias por ello. Yo también sentí decepción cuando recibí la contestación.

  • Miriam V.M.

    Yo soy diabética desde hace 26 años, tengo 33. Jamás me han tenido que ingresar, ni he tenido episodios graves de subidas o bajadas, mi control es bueno, practico deporte y soy estricta con la dieta.

    Hace pocos años estuve considerando la posibilidad de entrar en la GC/CNP como Ing. informático para acabar siendo perito informático, que era mi sueño. Estuve visitando foros, mirando bases para oposición y preguntando a personas que trabajaban en esos cuerpos. Imposible, si me sorprendía que discriminasen como personal base a los diabéticos, más aún me sorprende la discriminación a personas diabéticas con una titulación como la mía, que es más trabajo de “oficina”.

    Así que sí, es un jarro de agua fría la verdad, con todo lo que se ha avanzado científicamente, pero también he de decir que, sabiendo cómo a día de hoy la gente sigue diciendo “diabetis” y pensando que es que nos sube el azúcar porque sí de manera caprichosa, que no podemos ni oler los dulces, no me extraña que desde la administración se den este tipo de respuestas. Esta respuesta es una muestra de que todavía quedan por derribar muchos tabúes y prejuicios entorno a la diabetes.

Decepción Esto es lo que sentí ayer cuando recibí una carta certificada del Defensor del Pueblo en el asunto de la discriminación laboral para...
" />