Senseonics: el chip prodigioso

senseonics4¿Os acordáis de aquella película protagonizada por Dennis Quaid en la que una nave con sus tripulantes era reducida al tamaño de un nanodispositivo y posteriormente inoculada a una persona (el desgraciado Martin Short) para hacer un increíble viaje por el cuerpo humano? ¿Y en cuántas películas hemos visto cómo al protagonista le introducen un microchip implantado bajo la piel, ya sea para seguirle, inocularle alguna sustancia letal o para curarle de un extraño virus que diezma la población mundial? La mayoría de las veces, lo que vemos en las pelis poco a poco va haciéndose realidad. Y en esta ocasión también, aunque aún no llegamos a lo de El Chip Prodigioso). Una empresa norteamericana llamada Senseonics lleva tiempo desarrollando un sistema de medición de glucosa compuesto (como en todos los medidores continuos) por un sensor, un transmisor y un receptor. La novedad es que el sensor es un microchip que se implanta bajo la piel y mide la glucosa intersticial durante seis meses. Y a diferencia de los medidores continuos invasivos actuales, el sistema de Senseonics queda completamente oculto bajo la piel y no es necesario cambiarlo hasta pasados esos seis meses que dura la batería del conjunto implantado, el cual va encerrado en una especie de cápsula envuelta en un material biocompatible. Lejos de poder entender (y menos aún explicar) la tecnología novedosa que lo sustenta, podemos resumirlo diciendo que el sensor está compuesto de un polímero fluorescente, y un diodo emisor de luz en el sensor excita el polímero, el cual detecta al momento cambios en la concentración de glucosa debido a los cambios en la salida de luz. Esa medición es entonces leída de manera inalámbrica por el emisor, una pequeña cajita que se lleva permanentemente enganchada en el brazo (sobre la zona del microchip implantado) y que va recogiendo esas mediciones para posteriormente enviarlas al smartphone y a la app móvil creada para gestionar esos datos. O sea, que el sensor no emite, sino que es el emisor enganchado en el brazo el que cada dos minutos lee esos datos que están en el chip subcutáneo y los envía al móvil mediante tecnología bluetooth.

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Muchas dudas generadas

En resumen, a efectos prácticos es como un sistema actual de medición continua (sensor, emisor, receptor), con la diferencia de que el sensor está implantado bajo la piel y usa una tecnología de lectura diferente a las actuales (en Senseonics aseguran que su tecnología es especialmente exacta en valores de hipoglucemia). Lo que no dicen es cómo ni qué tipo de intervención hay que practicar al paciente para implantarle ese microchip bajo la piel. Y si pasados seis meses hay que cambiarlo por otro… ¿sería necesario cambiar la zona? ¿Habría que ir haciendo cicatrices cada seis meses por todo el brazo para meter el dichoso microchip? Actualmente el chip mide 3×16 mm. y dicen que esperan poder reducirlo en breve… Eso espero, porque con esas dimensiones, abrir el brazo cada seis meses para meter uno nuevo no es cosa de broma. ¿Cómo quedaría el brazo del paciente tras años de meter y sacar un chip bajo la piel?

Según afirman en su página web, el sistema -que actualmente aún ni siquiera tiene un nombre comercial- se encuentran en fase de ensayos clínicos y no tienen fecha prevista ni de presentación a la FDA ni por supuesto, de comercialización.

Para más info…

Esta es la web de Senseonics

Si quieres conocer más sobre esta nueva tecnología de lectura de glucosa, esta es una de sus últimas publicaciones.

  • Ángeles Calvo González

    No se, no me convence mucho. Creo que a la mayoría de las personas diabéticas no nos gusta que nos hagan heridas. Y cada seis meses. No. Decididamente. El otro día si que leyendo la innovación del Free Style me sentí feliz, vi que era un buen método y que se ahorraba uno bastante en tiras. Bueno veremos en que para todo.

    Pero si que tenemos que estar de enhorabuena todos los diabéticos sabiendo que hay muchos investigadores muy capaces intentando hacernos la vida más fácil. Gracias a todos.

    • Tu último párrafo es la clave, Angeles. El comprobar que son muchas las personas que a día de hoy trabajan por y para la diabetes. Y si no es esto, será otra cosa. Y si no, otra. Hay distintos desarrollos simultáneos. Distintas investigaciones. Multitud de personas que viven para mejorar nuestra calidad de vida y también para curar la diabetes.

  • Fernando

    Puede que se inyecte mediante alguna aguja especial y que pasado los 6 meses se desactive de alguna forma para que el cuerpo humano sea capaz de degradarlo. En mi opinión, mucho más cómodo es el Freestyle Libre.

    • Está claro que a día de hoy todos preferimos un Libre que lo que nos plantea este proyecto tal y como está ahora mismo. Pero estos son proyectos de nanotecnología que se supone que en un futuro serán una realidad. Y mucho más avanzados, no sólo como mecanismos biométricos, sino también de diagnóstico de enfermedades, variables y marcadores de analíticas, y tantas y tantas aplicaciones que aún no conocemos.

  • Juanma

    De todos los avances que hay, a mí me parece de lo más prometedor. A poco que lo hagan más fino, será posible “inyectarlo” con una aguja. Y puede que la versión 1 dure seis meses, pero seguro (como todos los CGM) la versión 2 durará 1 año y la 3 un par de años. Seguramente el sensor dura más, pero si quisieran homologar un sensor que durase años, la fase de pruebas sería eterna. En cuanto a la tecnología, lo que hace básicamente el lector es enviar una onda y recoger el “eco”, sólo que ese “eco” depende del nivel de azúcar. Como el telepeaje de la autopista o las tarjetas de acceso.
    Un abrazazo a todas y todos.

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¿Os acordáis de aquella película protagonizada por Dennis Quaid en la que una nave con sus tripulantes era reducida al tamaño de un nanodispositivo...
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