Sanfermines: glucemia en lugar de pulsaciones

La curva de glucemia del miedo

Cada año, hay algo que me sigue llamando poderosamente la atención. Un evento popular y tradicional que ha trascendido nuestras fronteras y es conocido en todos los rincones del mundo. Los Sanfermines de Pamplona. El año pasado por estas fechas ya hice la correspondiente entrada sobre esta fiesta y este año no puedo evitar hacer lo propio centrándome en el espectáculo del encierro, más allá de debates sobre el tema de los toros y lo que ocurre por las tardes en la plaza. Y reconozco que verlo me hipnotiza. Es algo así como una versión moderna del circo romano; la bestia y el hombre de igual a igual. Una encerrona en toda regla; un camino sin salida, una sola dirección que tomar. Huida hacia adelante. Correr y evitar lo que podría ser la muerte. Por detrás, un enjambre de astas de más de medio metro cada una, llenas de curvas y estrés. Imprevisible, aleatorio. Así es el encierro. Cada año, pongo la televisión a las ocho de la mañana y admiro a quienes entran en ese callejón mortal, donde el peligro no sólo está en el toro, sino también en tus congéneres, que involuntariamente pueden producir atascos y montoneras que acaben en drama. Pero San Fermín actúa mucho y bien. Día tras día. Cada año, miedo y atracción por igual.

Los toros en el encierro entre los corredores

Imagen: EFE

La historia dice que todo comenzó en la Edad Media, cuando los toros de lidia eran conducidos al amanecer desde extramuros por las calles hasta la plaza en el centro de la ciudad. Fue entonces cuando muchas personas comenzaron con la costumbre de correr delante de los toros en ese paseo. A pesar de que era una práctica prohibida, se acabó popularizando, hasta que finalmente se perpetuó en la tradición que todos conocemos hoy día.

Cuando te pones junto al vallado y ves su enorme altura, todo te parece exagerado. Hasta que ves de cerca al toro. Entonces te alegras de ese vallado.

Una propuesta a TVE: glucemia en lugar de pulsaciones

Y también cada año por estas fechas, pienso lo mismo; una unión entre San Fermín y diabetes. Mientras veo correr a toros y corredores, mi corazón se acelera incluso viéndolo por televisión. Y es entonces cuando pienso: ¿qué ocurriría con mi glucemia si entro a correr ese encierro?. En televisión suelen gustar de hacer el seguimiento a un corredor monitorizándole sus pulsaciones cardiacas. Pero yo les propongo algo probablemente más interesante: monitorizar la glucemia en lugar de pulsaciones. Ver cómo fluctúa la glucosa en un corredor con diabetes tipo 1 en los momentos previos y durante la carrera. Una glucosa alterada por la acción de la adrenalina propia de esos momentos. Sé de personas con diabetes tipo 1 que han subido a una montaña rusa y su glucemia se ha elevado por el miedo y la tensión. Estoy seguro de que las glándulas suprarrenales tendrán trabajo extra liberando adrenalina en momentos como el de un encierro. Y todos sabemos lo que la adrenalina le hace a la insulina. La inhibición de esta última puede subir la glucemia de manera importante en cuestión de minutos. ¿No os gustaría visualizar esa curva de glucemia en un corredor con diabetes? Gráficamente, sería algo así como el perfil de un puerto de montaña del Tour de Francia. ¿Habrá algún corredor con diabetes entre esa cuadrilla de valientes que entran en la ratonera del encierro?

Cuesta de Santo Domingo, Mercaderes, Estafeta, Telefónica, callejón… cada año, recorremos de nuevo esos escasos 900 m. de tensión que transcurren a la velocidad del rayo. Mañana comienza ese espectáculo universal y que muchos vivimos desde la comodidad de nuestra casa a través de la televisión. Cada año por estas fechas, quiero ser pamplonica y disfruto de esa fiesta universal que comienza a las ocho con tensión, nervios e hiperglucemia. ¡Viva San Fermín!

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