Review Guardian Connect

Mi experiencia de uso del sistema Guardian Connect

El pasado mes de abril tuve la ocasión de acudir a Amsterdam para la presentación del Guardian Connect ante un grupo de blogueros europeos. En dicho evento se nos brindó la oportunidad de probar durante un tiempo este sistema. Y aunque aún me quedan dos sensores he decidido publicar ya la review del Guardian Connect porque considero que dispongo de la información suficiente como para explicar qué tal funciona, cómo es el día a día con este sistema y qué ventajas e inconvenientes puede tener. Recuerda que toda la explicación sobre este sistema (incluyendo precios) ya está detalladamente explicado en otra entrada previa que hice sobre este sistema y que te aconsejo que leas en primer lugar (entrada previa sobre el Guardian Connect) ¡Comenzamos!

Sistema Guardian Connect

El transmisor del Connect se diferencia del de la MiniMed 640G por las iniciales GC (imagen: Medtronic)

Para quien haya tenido alguna vez un sistema de medición intersticial, Guardian Connect no ofrece ningún secreto. Su funcionamiento es simple y cumple lo que promete: medición continua y con alarmas. Te instalas la app (de momento sólo disponible en sistema iOS), vinculas el transmisor (esta operación sólo hay que hacerla una vez) y ya está. Seis días ininterrumpidos de lecturas cada cinco minutos. Al terminar dicho ciclo, recargas la batería del transmisor, pones un sensor nuevo y acoplas de nuevo el transmisor. El smartphone te pedirá que inicies el nuevo sensor y todo comenzará de nuevo. Pero salvo las particularidades propias de usar el teléfono como receptor, todo es prácticamente igual que en el sistema de medición continua de la bomba de insulina 640G. A la vista, el sensor es el mismo y el transmisor es el mismo, salvo que Guardian Connect transmite en las bandas de frecuencia de Bluetooth y el Sistema Integrado 640G lo hace en otras bandas de radiofrecuencia. El primero se comunica SÓLO con el smartphone y el segundo SÓLO con la bomba 640G (esto parece que aún no lo tiene claro mucha gente). Otra diferencia de ambos sistemas es la llamada calibración inteligente del Guardian Connect, que puede evitarnos más de un disgusto cuando se producen calibraciones en las que haya una gran diferencia entre el valor del sensor y el de la glucemia capilar. Por lo demás, ambos sistemas son idénticos en lo sustancial, ya que ambos incorporan los mismos algoritmos y la misma evolución del sensor; el Enlite 2.

El día a día con Guardian Connect

Nada más empezar a utilizarlo, Guardian Connect produce -como todos los demás sistemas de medición intersticial- la misma sensación y te hace preguntarte lo mismo: ¿cómo he podido vivir sin esto hasta ahora? Esta rotunda conclusión es inapelable y salvo raras excepciones, invade a cualquier persona en las primeras horas con un sistema de este tipo, cuando uno empieza a ver la gráfica con la curva que dibuja su glucemia y la tendencia de hacia dónde se encamina en un previsible futuro a corto plazo. Sin duda, estos sistemas son el futuro próximo en el control de la glucemia; nadie puede dudarlo. Y utilizarlos supone por lo pronto un brutal aumento de la calidad de vida, muy por encima del control de la diabetes que también permiten con una adecuada formación. Y esa mejora de la calidad de vida es sin duda la gran prestación del Guardian Connect. Sin necesidad de añadir ningún receptor adicional, en nuestro móvil tenemos en todo momento acceso a nuestra glucemia, así como un sistema de alertas que nos previene de diversas situaciones incluso antes de que sucedan. Sin duda, el día a día con Guardian Connect es mucho mejor que sin él. Y aunque hay alguna persona que se estresa vigilándose en exceso y sin control en una dependencia casi patológica, la inmensa mayoría lo que consigue con estos sistemas es reducir su nivel de ansiedad en el “estresómetro de la diabetes”, ya de por sí alto. Y sólo por eso merece la pena un sistema así. Mi día a día con Guardian Connect ha sido tremendamente satisfactorio y placentero. Mi calidad de vida ha aumentado considerablemente y me ha permitido estar más vigilante sobre todo lo que pasa con mi diabetes. Y una de las cosas más interesantes que tiene un sistema de este tipo es la de descubrir patrones; situaciones que se repiten en el tiempo y que evidencian la necesidad de un ajuste en la terapia. Si uno está alerta y es implicado sacará todo el partido a este tipo de dispositivos. Además, en el caso de un medidor continuo como el Guardian Connect dispones de una ventaja adicional: las alarmas y la seguridad de que tienes la última información en tiempo real. Esta es la gran diferencia con un sistema Flash. Es cierto que no todos necesitan un medidor continuo, pero sin duda conocer la glucemia sin ninguna acción por tu parte otorga un pequeño plus de tranquilidad sobre un sistema intersticial como el Flash. Pero la elección es cosa tuya, ya que cada uno tenemos unas necesidades y un tipo de diabetes.

Pantalla de ajustes del Guardian Connect

Pantalla de ajustes del Guardian Connect. Simple e intuitivo. Y de regalo, en el reflejo, mi armario empotrado.

En general, en el día a día el sistema funciona bastante bien, sus valores son muy fiables, muy aproximado a la medición capilar y sobre todo, siempre ofreciendo valores muy coherentes. Nada se sale de lo esperado. Ninguna medición te llama la atención por sospechosa. Ningún sensor te hace decir “este sensor no va bien”. Es muy similar. En cuanto a zonas, a pesar de  ser esta la review del Guardian Connect, puedo decir que el sensor Enlite ya lo he probado en abdomen, glúteo y zona lumbar. Y no he apreciado diferencias. Personalmente, el brazo es para mi la zona más cómoda por ser un lugar que no está sujeto a tensiones ni dobleces, como por ejemplo pasa en el abdomen. Tampoco el brazo hace que el sensor quede oprimido y moleste con el pantalón como sucede cuando lo colocas en el glúteo. Si acaso, la posible desventaja del brazo (siempre en la cara externa-trasera) es derivada de la menor capa grasa en la zona, mucho más acusado en personas con bajo índice graso (como es mi caso). Pero a pesar de que estos sensores funcionan mucho mejor en zona con grasa, en mi caso en el brazo (donde tengo más músculo que grasa) los valores han sido correctos en todo momento, lo cual es otro punto a favor sobre la estabilidad del sistema.

Insisto; la exactitud no es lo más importante

Lo he dicho varias veces cuando hablo de estos sistemas. Todos se obsesionan con este aspecto: ¿cuál es más exacto? Una cuestión secundaria, toda vez que todos se mueven en cifras cercanas. Si tuviéramos una diferencia de por ejemplo 10 puntos porcentuales entre uno y otro, este asunto sí tendría relevancia. Pero hablamos de que todas las opciones disponibles en el mercado se mueven con diferencias por debajo del 5% entre ellas, lo cual nos permite olvidarnos de ese aspecto y centrarnos en otros que sí que pueden tener relevancia para cada persona. Y es que debemos fijarnos en las cuestiones menores; aquellas que pueden sernos útiles para nosotros en particular a la hora de elegir uno u otro sistema: ¿Tienes hipoglucemias inadvertidas o las detectas bien? ¿Usas bomba de insulina? ¿Te molestan especialmente las punciones capilares y quieres reducirlas al máximo? ¿Cuál es tu presupuesto? Hay varios aspectos que pueden influir en el sistema que elijamos. Y eso es realmente lo importante. En cuestión de exactitud, Guardian Connect ofrece alrededor del 14% de exactitud MARD, cifra -que como en todos- varía ligeramente dependiendo de la zona y los días de uso. Sobre el papel es el sistema intersticial invasivo con una cifra de exactitud menor. Pero como ya dije en mis pruebas con el Sistema Integrado 640G, el sensor Enlite 2 (que incorporan tanto la 640G como Guardian Connect) se comporta sorprendentemente bien y en mi experiencia las glucemias se han movido sistemáticamente en rangos siempre inferiores a ese porcentaje oficial. Y lo que es más importante, es estable en esos rangos de exactitud sensor tras sensor. Y como una imagen vale más que mil palabras, en lugar de hacer un cuadro con la desviación obtenida con respecto a la glucemia capilar, he preferido divertirme haciendo una recopilación de las imágenes que he sacado durante este mes en las que se ve la glucemia del Connect y la del medidor capilar.

El sensor-chicle

Este es el término que suelo utilizar para referirme a los hiper-estirables sensores del sistema Dexcom, los cuales son reiniciados una y otra vez para alcanzar ciclos de vida que cuadriplican o quintuplican su vida teórica. Los sensores del Guardian Connect duran oficialmente seis días. Y para de contar. Sé que hay personas que los estiran varios días más. Pero no es lo habitual. Yo personalmente nunca he conseguido estirar un sensor más de dos días con fiabilidad. Este es un tema que parece bastante afectado por cuestiones fisiológicas (colocación, zona, IMC…), de variabilidad glucémica del sujeto o también de la naturaleza del propio sensor, con un filamento más fino en el caso del Enlite, de lo que deduzco una capacidad menor de prolongar en el tiempo esa reacción enzimática. Sea como fuere, estirar un sensor implica aumentar el nivel de vigilancia mucho más, y eso significa medirse la glucemia capilar unas cuantas veces al día. ¿Pero para qué quiero hacer eso si mi sistema cubre todo el mes completo con sensores continuados? A diferencia del sistema Dexcom en el que se pueden adquirir sensores individualmente y ahorrar sensores se convierte en algo casi obligado para abaratar, Medtronic ofrece planes de suministro continuado que cubren un período completo, por lo que estirarlos no tiene sentido alguno. En mis pruebas para esta review del Guardian Connect (así como las que hice del Sistema Integrado 640G) el sensor Enlite no pudo ser estirado más allá de los dos días, ofreciendo una tasa de desviación progresivamente peor con el paso de las horas, además de valores inconsistentes. Sin duda, estirar un sensor es algo que sólo queda bajo criterio personal y la responsabilidad de quien lo hace. Exige muchas mediciones capilares adicionales (¿estás seguro de que quieres pasar por esa incomodidad?) y es algo que yo no haría jamás por ejemplo en un niño o en un bebé.

Calibraciones: sé previsor

La previsión es muy necesaria en un sistema que te pide calibrar cada doce horas. Por ello, debes tener este aspecto muy en cuenta, toda vez que el Guardian Connect deja de darte lecturas si llegado ese momento no lo calibras. Por tanto, los momentos de calibración hay que calcularlos bien a fin de evitar por ejemplo las noches. Algo que a veces se hace imposible por las calibraciones adicionales del sistema que ya he mencionado en otro apartado de este artículo. Debes tener presente cuándo tocará calibrar y establecer los momentos adecuados para ello. Pero a la vez teniendo en cuenta también que las calibraciones deberían hacerse en momentos de estabilidad glucémica (no durante el efecto de un bolo… no en momentos de caída o subida brusca de glucemia… no tras una comida, por pequeña que sea… ). Pero a pesar de estas premisas, nuestra vida móvil y agitada hará que en el día a día te toque calibrar en algún momento inoportuno como los mencionados. Y si no calibras sufrirás de un rato sin valores. O puede que te toque calibrar por la noche. ¿La solución? calibraciones adicionales. Adelántate a una calibración cuando veas que la hora programada no te va bien. Pero piensa que al hacerlo también estarás adelantando la hora de la próxima calibración. Uf, qué lío. ¿Pero me has entendido, no?

Sistema Guardian Connect de Medtronic

El término Guardian es muy adecuado para este sistema. Un Guardia Imperial es el atrezzo perfecto…

Ventajas e inconvenientes del Guardian Connect

Desde casi el primer momento tuve claras las ventajas que iba a poner en esta review del Guardian Connect. Y como he dicho al principio, comparte las más importantes con otros sistemas de medición intersticial; calidad de vida y un posible mejor control de la diabetes. Y digo posible porque requiere un paciente implicado… y empoderado. Con conocimientos y formación para sacar rendimiento a todo este big-data que generan los medidores de este tipo. ¿Pero cuáles son las ventajas específicas de este sistema de Medtronic sobre la competencia?

  • CALIBRACIÓN INTELIGENTE. Más de uno hemos arruinado alguna vez un sensor cuando se han introducido calibraciones con un valor de glucemia muy diferente del recogido por el sensor. Guardian Connect analiza estas diferencias y ante la duda, pide las calibraciones que hagan falta hasta comprobar que el sensor funciona bien y las diferencias se debían a momentos de variabilidad glucémica y no a un fallo del sensor.
  • SIN PÉRDIDAS DE SEÑAL. Durante todas mis pruebas no he tenido prácticamente ningún problema de pérdida de señal. Y cuando separo ambos componentes durante un tiempo (transmisor y smartphone), la recuperación al unirlos después es instantánea y sin problemas, volcando en cuestión de segundos todas las glucemias perdidas durante el período de separación.
  • APP SENCILLA Y EFICAZ. Este aspecto es a la vez una ventaja y un inconveniente para algunos. Si lo que buscas es una app simple y efectiva, la app Guardian es ideal: intuitiva al máximo, clara y sencilla. Nos muestra la curva de glucemia, las tendencias y el último valor recogido. Además, puedes ajustar las alarmas, la gestión de cuidadores y la vinculación con la plataforma Carelink. Pero ahí terminan sus prestaciones. Olvídate de analizar estadísticas. Eso debes hacerlo con un ordenador de sobremesa abriendo Carelink. ¿Ventaja o inconvenientes? Depende de para quién.
  • TELEMONITORIZACIÓN. La app permite en un proceso sencillo autorizar hasta a cinco personas para que puedan telemonitorizar tus glucemias. Ideal para padres de niños o cuidadores de personas mayores.

En cuanto a sus inconvenientes, no son en realidad tales, sino más bien aspectos mejorables que deberían tenerse en cuenta para mejorar el sistema Guardian Connect, el cual adolece de varias cosas que ya comenté en su hermano gemelo el sensor del Sistema Integrado 640G:

  • SETUP LENTO. El proceso de puesta en marcha del sensor tarda oficialmente alrededor de dos horas, pero en la práctica algunas veces puede demorarse más tiempo (en mi caso hasta las dos horas y media aproximadamente). El tiempo desde que inicias un sensor hasta que obtienes lecturas es sencillamente eterno. Algo que podría comprender en un sistema autocalibrado, pero que tiene menos pase aquí, donde hay que calibrar mínimo cada doce horas.
  • SUJECCIÓN DEL SENSOR. Sin duda, a mi juicio el mayor inconveniente del sistema Enlite-Minilink (Enlite es el sensor y MiniLink el transmisor). Este procedimiento no es tanto difícil como sobre todo lleno de aspectos mejorables. La superficie del sensor en contacto con la piel es tan pequeña que se puede despegar con la mirada. Ya sólo en su colocación es fácil levantarlo cuando pretendemos colocar el adhesivo anexo al sensor el cual llevará encima el transmisor. Personalmente, en lugar de tenerlo que asegurar con un extraño adhesivo agujereado en el centro, optaría por aumentar la superficie de contacto con la piel con un adhesivo sobredimensionado, sobre todo por las tensiones a las que hay que someter a ese sensor al enchufarle el transmisor MiniLink. El procedimiento oficial de poner un adhesivo al sensor y otro al transmisor… la tirita que sujeta el transmisor precariamente… el hecho de que el transmisor quede suelto sin más sujección que la tirita comentada… la lista de pequeños aspectos mejorables es larga, haciendo que el proceso de colocación no sea precisamente el más fácil. En mis pruebas, con una vida medianamente activa, he tenido que cubrir por completo todo el conjunto con adhesivos tipo film porque en caso contrario el sistema se me despegaba por completo. Para rematarlo, los adhesivos proporcionados por el fabricante dejan unos restos sucios en la piel que cuesta quitar. Aunque como he dicho, este problema es menor por que un film que cubra todo el conjunto es la mejor manera de fijar el sistema.
  • SANGRE. Esto es lo que he obtenido en aproximadamente uno de cada tres sensores (sumando los que ya probé en su día con el Sistema Integrado 640G). Lo cual me hace concluir que el causante de las sangrías o bien soy yo, o bien el aplicador o la aguja que porta el filamento del sensor. Y no un poco, sino en algunos casos bastante sangre, llenando por completo la cápsula del sensor, que al ser transparente se torna en un bonito rojo que cambia con el paso de las horas al coagularse. Yo no puedo ser porque no he tenido ese problema en otros sistemas. Por tanto, aplicador o aguja. Uno de los dos es el culpable. “Cuestiones fisiológicas personales” puede decirme alguien. Sí, pero ningún otro sistema me hace sangrar con esta frecuencia.
  • ¡NECESITO AYUDA! Frase que he tenido que decir varias veces al colocarme un nuevo sensor, tras comprobar desolado que soy incapaz de ponerme un sensor yo solo si quiero colocarlo en un brazo. Un procedimiento que no permite ser efectuado con una sola mano ya indica que es muy mejorable. Ni siquiera puedo retirar la aguja que deja bajo la piel el sensor, ya que a la vez debes  sujetar el sensor sobre la piel, algo que no puedo hacer con una sola mano. Sinceramente, es casi imposible ponerse un sensor en un brazo sin ayuda. En tono de broma, diría que si eres soltero y te gusta llevar el sensor en el brazo, o eliges otro sistema de medición continua o necesitarás la ayuda de un vecino.
  • ALARMAS NO PERSONALIZABLES. Corrijo. Guardian Connect sí tiene alarmas personalizables. Puedes ajustar los valores a los que te avisará de cambio de tendencia, de velocidad de subida o bajada, por encima o debajo de qué valores te avise… pero lo que no puedes es personalizar el tono ni el volumen de manera independiente para cada uno. Y eso sería muy deseable. Del mismo modo que un smartphone nos permite personalizar tonos para distintas apps o situaciones, sería deseable que pudiéramos ajustar volúmenes y tonos diferentes para las situaciones que más nos interesen.
  • MINILINK. Debería llamarse en realidad MaxiLink. El transmisor es bastante aparatoso. Lo digo siempre. Es cierto que en el día a día no es molesto y que cuando te acostumbras, ya no lo percibes. Pero su tamaño es grande si tenemos en cuenta el nivel de miniaturización al que hemos llegado con la electrónica actual. Porque el MiniLink tan sólo lleva dentro (resumiéndolo mucho): un chip con los algoritmos de interpretación, un chip de transmisión RF (en banda Bluetooth si se trata del Guardian Connect), una memoria (para albergar los datos cuando no es posible la transmisión), una batería recargable y la electrónica que gestiona todo el conjunto. Teniendo hoy día dispositivos como un smartphone que integran tantísimas prestaciones en tan poco espacio… ¿sería posible miniaturizar más el transmisor MiniLink? Rotundamente sí. Y eso que no soy ingeniero.
  • APP SIN ANÁLISIS DE DATOS. La app es buena y clara, pero como decía más arriba en las ventajas, quien espere gestión de datos y posibilidad de análisis in situ, aquí no lo encontrará. Este sistema obliga a acudir a un navegador con Java (o sea, un equipo de escritorio) para abrir la plataforma Carelink y analizar los datos al completo. Para mi no es inconveniente, pero lo remarco porque sé que hay personas que lo van a comparar con el sistema Flash FreeStyle Libre. Y otro “pero” más: no está aún disponible en Android, el sistema operativo más común en Europa. Pero desde Medtronic afirman que “en poco tiempo” estará disponible la versión para el sistema de Google. Esperemos que sea igual de eficaz que la de iOS.

Opinión del Guardian Connect

Concluiría diciendo que mi sensación sobre el sistema Guardian Connect es similar a la que me produjo en su día el Sensor del sistema Integrado 640G: una sorpresa muy agradable. Estable, exacto… y fiable. No tengo ninguna pega al funcionamiento de este sistema de medición continua. Tan sólo su complicado proceso de colocación del sensor y el tamaño de su transmisor son los peros (realmente menores) a un sistema que funciona realmente bien. En cuanto a precios, ya los comenté en la entrada previa sobre el Connect, y se han colocado en un rango ligeramente por encima del FreeStyle Libre, pero con las ventajas que otorga un medidor continuo. Sinceramente, nada más que añadir a un sistema de funcionamiento simple y eficaz. Me gustó cuando probé el Sistema Integrado y me ha vuelto a gustar ahora, con la ventaja que da ver tus glucemias en el teléfono.

¿Ya tienes el Guardian Connect? ¿Qué te parece? ¿Qué cambiarías de este sistema? ¿Crees que es tu mejor opción de entre los sistemas disponibles? Déjame tu comentario. Y si te ha gustado este análisis del Guardian Connect, compártelo en tus redes sociales para que pueda ayudar a más personas a tomar la decisión.