Perfeccionando la insulina inteligente

Desde hace algunos años se trabaja en conseguir unas insulinas más eficientes y fisiológicas intentando acelerar su efecto hipoglucemiante. Pero los trabajos más interesantes (al menos a priori) se centran en la creación de la llamada “insulina inteligente”; un fármaco que actúa en mayor o menor medida en función de la cantidad de glucosa que hay a cada momento en el cuerpo. Esto se consigue mediante una reacción química que se da específicamente con la glucosa corporal del sujeto, haciendo que dicha insulina se disgregue y libere: cuanta más glucosa más rápido se liberará la insulina y su acción será más fulminante. Si la glucosa está en rangos óptimos, la disgregación será muy escasa. La glucosa es por tanto la llave. Este es el interesante planteamiento de la insulina inteligente.

Varios trabajos alrededor del mundo están trabajando desde hace años para conseguir este prometedor fármaco. Uno de ellos es el liderado por el Dr. John Fossey de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), cuyos resultados parecen prometedores y que además recibió fondos de la JDRF norteamericana. Actualmente el equipo del Dr. Fossey está asegurándose de que la insulina sólo se degrada ante la presencia de glucosa y no de otras sustancias químicas, y calculan en aproximadamente dos años el tiempo necesario para pasar a una fase de testado en animales. Según el equipo investigador, el proceso podría tardar alrededor de siete años si todo marcha bien.

Fuente: A Sweet Life (enlace externo en inglés)

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