Llamar hipoglucemia a la hipoglucemia

Los eufemismos de la diabetes

Nuestro diccionario define la palabra “eufemismo” como “Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante“. Encontramos eufemismos en muchos sitios. En nuestra vida diaria, nosotros mismos los usamos continuamente. También los vemos en los spots de televisión (ese yogur que te aporta “regularidad” cuando en realidad ya sabemos lo que quiere decir. Hay eufemismos usados por nuestros políticos continuamente. Por ejemplo, cuando el Ministro de turno habla de que el “comportamiento de la economía…”; la economía no es una persona, no se comporta de ninguna manera. Pero esa expresión resta importancia a tu porcentaje de culpa en esa situación, ya se grande o pequeño. O cuando habla de un “reajuste de los precios” en lugar de decir claramente que los precios han subido. O el famosísimo “crecimiento negativo” para evitar decir que nuestra economía se hunde en los infiernos. Hay muchos ámbitos en los que usamos eufemismos. Otro ejemplo, en cuestiones militares: artefacto explosivo en lugar de bomba, daños colaterales en lugar de bajas civiles, lucha armada en lugar de terrorismo… ¿Por qué los usamos? para maquillar, para vender, para taparnos los oídos ante ciertos asuntos, por estética y corrección en el lenguaje…

En nuestra vida a veces usamos estos mecanismos de sustitución como una autoprotección. Nuestra mente está preparada y diseñada para protegernos. Tiene mecanismos que se activan de manera automática por una cuestión básica de supervivencia. Y en otros casos, busca la manera de que suframos lo menos posible. En nuestra diabetes podemos ver continuos ejemplos de esto. El cerebro nos intenta ayudar para “quitar hierro” al asunto de la diabetes y ayudarnos a integrarlo sin demasiado trauma en nuestra vida diaria. Y sin darnos cuenta, mediante eufemismos, sustituye términos para suavizar un poco la situación cuando nos referimos a ciertas cosas. Como decía al principio, el eufemismo es decir las cosas de otra manera más suave o menos malsonante. Decidme si no son un eufemismo frases como “estar bajo”, que es una manera de evitar la siempre dramática “hipoglucemia”. Porque hipoglucemia suena demasiado técnico. Suena a término médico. Suena a momento de peligro. En definitiva, hipoglucemia suena a algo que nadie quisiera tener… sea lo que sea. Y sin darnos cuenta, hemos pasado a decir que “estoy bajo” o “tengo un bajón” en lugar de usar la expresión correcta. Porque decir “uf, creo que estoy con hipoglucemia en fase neuroglucopénica” definitivamente no suena bien. Pensarán que o bien eres un friki de las series de médicos o interno residente de medicina en pleno proceso de aprendizaje. Y lógicamente, lo mismo es aplicable para la expresión contraria y no menos dramática en su formato original. Decir que tienes hiperglucemia parece proporcionar mayor gravedad a un asunto ya de por sí importante. Para evitar estar sufriendo en nuestras continuas excursiones por la zona alta del medidor, usamos la expresión “estoy alto”, que es más liviana, menos dolorosa, y más soportable psicológicamente.

Otra de las principales expresiones en esta línea se refiere a lo que quizá es lo más conocido de la enfermedad y que suscita el mayor recelo de todo el mundo: las inyecciones de insulina. La palabra “inyección” no le gusta a nadie. Seguramente ni al que la inventó. ¿Conoces a alguien que use la expresión “me tengo que inyectar insulina?” A mi me suena hasta raro. Así que, de manera sutil, la hemos cambiado sin darnos cuenta por la expresión “ponerse la insulina”. Más suave, más amigable, más inofensiva. Ponerse la insulina duele menos que inyectarse la insulina. Y de regalo, además no suena a enfermedad. Un dos por uno.

Edulcorar la diabetes

Este titular suena divertido como eslógan aplicado precisamente a la diabetes, pero así es. Intentamos restar importancia, dulcificar (sin azúcar, por supuesto). Nuestra cabeza busca -y encuentra- formas de suavizar. Busca maneras de hacer más llevadero algo tan serio como una enfermedad que es vitalicia e incurable; dos conceptos que unidos tienen tanto poder como un superhéroe; como Iron Man, Hulk y Spiderman juntos; tanto como para minar tu ánimo. Pero tranquilo, porque como has visto al principio, no somos los únicos. Todos los humanos lo hacemos en muchas facetas de la vida. Sin salir del entorno de la salud, ¿por qué a los que ponen inyecciones se les llama “practicantes”? ¿No debería llamárseles quizá “inyectores”? Sí, suena a motor de coche, lo sé.

A veces me paro a pensar en la multitud de detalles que retorcemos de la realidad a nuestro antojo y para nuestra conveniencia o autoprotección. Pero otras veces, hacemos cosas que sencillamente, no tienen respuesta, por mucho que intentemos buscarla. Nuestra mente es un laberinto de conexiones neuronales difíciles de descifrar. Preguntas sin respuesta se suceden día tras día: ¿por qué las chicas en el gimnasio se ponen siempre una sudadera atada a la cintura incluso en verano? ¿Tienen acaso agujereada la ropa de deporte en la zona del culo? ¿Es por si refresca de repente en pleno julio? ¿O por qué apretamos más fuerte los botones del mando a distancia de la tele cuando tiene poca batería? O cosas rotundamente ridículas, como ¿por qué damos un golpe a un aparato eléctrico cuando no funciona bien? ¿Acaso el golpe tiene poderes mágicos?

Probablemente me hago estas preguntas absurdas porque acabo de empezar mis vacaciones. Y mi cabeza, que no es tonta, lo sabe. Y empieza a pensar de otra forma. Se hace un poco más banal; más simplona, más festivalera. Quizá por eso escribo esto hoy. Porque sabe que no sólo comienzan mis vacaciones, sino que por extensión, también las suyas. En vacaciones hay que tomarse todo con más calma, incluyendo -porqué no- también a la diabetes*. Pero ojo, esas vacaciones de mi diabetes se refieren a mi manera de controlarla o de preocuparme por ella, NO a olvidarme de ella o a comer y hacer lo que me venga en gana. Porque en vacaciones todos necesitamos aflojar, incluso en la manera de gestionar nuestra diabetes. En vacaciones todo nos preocupa menos. Hasta el punto de que nos olvidamos hasta de los eufemismos y no nos importa llamar hipoglucemia a la hipoglucemia…

viñeta de Forges sobre expresiones populares y eufemismos
Imagen: Forges (http://www.forges.com/)

¿Conoces algún otro eufemismo de la diabetes? Las expresiones que he usado las usamos en España, pero ¿qué expresión usas en tu país para enmascarar determinadas expresiones de salud? ¿Por qué crees que usamos eufemismos en la diabetes? Cuéntame tu opinión con un comentario.

  • Chacon

    Muy bueno. Simplemente banal se te ha escapado la V.

  • lamentable. No por la noticia -que sin ser triunfalista, me parece bien-, sino por la dimensión que le dan: exagerada, sensacionalista y por tanto, un fraude a los lectores.

  • carlos

    Otra forma de expresar como sentimos la hipoglucemia
    https://youtu.be/M1wMZ4QbcsE

    • No había visto este vídeo. Gracias. lo subo a facebook.

  • Carlos_te

    Al menos, una diabetes bien controlada no exime al paciente de su creatividad, sus ilusiones y poder llevar una vida aparentemente “normal”.
    En tu caso veo que no te ha afectado para tu faceta como escritor ;)

  • Daniel Cotarelo García

    Hola, Jedi azucarado, te saluda desde Argentina un gaucho renegado que matea con sacarina (tomar mate dulce, y sobre todo con edulcorante, es una ofensa criminal para los ortodoxos de nuestra infusión típica). Acá también decimos “ponerse la insulina”, aunque de hecho yo suelo decir “inyectarme la insulina”. Decimos “enfermedad crónica” en lugar de “enfermedad incurable” (por ahora al menos), “persona con diabetes” en lugar de “diabético” (pero no nos molesta decir “morocho” o “moreno” en lugar de “persona con cabello oscuro”). Y muchos hablan de la diabetes como una “condición”, no como una “enfermedad”. En fin, da para hacer una encuesta y una lista de eufemismos. Saludos a todos. Daniel (diabético tipo 2 insulinorrequirente).

  • tono7

    Buenas!
    Pues en mi caso la verdad es que ni me planteo lo que decir en cada ocasión…
    Digo indistintamente “tengo diabetes” como “soy diabético”.
    Lo que sí, antes de comer no digo “me voy a inyectar/poner insulina” digo me voy a chutar, a pinchar…
    Digo bajonazo, subidón, droga. Y el apodo de yonki también me lo aplican.
    Vamos, que básicamente utilizamos jerga o lenguaje coloquial y no para quitarle la importancia o seriedad que podría darle el término médico, si no por simple comodidad. Pero os aseguró que cuando en casa suena un “bajón del 15” mi mujer está corriendo a por un zumo, colacao o similar.

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