La insulina inteligente

Un medicamento “de película”

Muchas veces hemos visto en películas objetos o avances científicos que nos encantaría tener ya en nuestras manos. A veces son objetos que simplemente molan, y otras veces son avances que mejorarían nuestra calidad de vida y también algo tan importante como nuestra salud. Por ejemplo, ese famoso escáner mágico que hemos visto en tantas y tantas películas y con el que un robot o un dispositivo “lee” tu cuerpo de arriba a abajo y te dice qué tienes mal en tu interior, detectando problemas de cualquier tipo, ya sea un desgarro tendinoso, un virus o un tumor canceroso. A la espera de que alguien consiga inventar esa maravilla del diagnóstico médico que yo sin duda me compraré cueste lo que cueste, hoy día seguimos asistiendo a unos avances que si bien no son tan espectaculares como los de las películas, nos permiten mejorar nuestra esperanza de vida y también nuestra capacidad para sanar o tratar los problemas de salud. Y por supuesto, a pesar de quienes opinan lo contrario, también en diabetes el avance es notorio. Yo mismo podría escribir en este blog una noticia diaria cada día del año sobre trabajos, avances, lanzamientos, investigaciones o descubrimientos varios relacionados directamente con la diabetes. Y uno de los más interesantes y bien recibidos quizá podría ser el de una insulina inteligente que funcionara sólo cuando hace falta, quedando inerte cuando nuestra glucosa está en rango óptimo. Algo muy propio de las películas a las que hacía referencia al principio, pero que está haciéndose realidad. ¿No lo sabías? Pues lee esta entrada, porque se está trabajando en ello. De momento la llaman “insulina inteligente”.

Un sueño para muchos: la insulina inteligente

Un sueño para muchos: la insulina inteligente (PhotoLizM / Pixabay)

Insulina que sabe cuándo actuar

Imagínate que en tu día a día con la diabetes no debes preocuparte por regular con precisión ese endiablado ratio entre insulina y carbohidratos ingeridos. Imagina que ya no importa tanto el tipo de HC ingeridos ni la curva glucémica posterior. Imagina que no tienes que prever con antelación tu actividad y jugar con la comida y los hidratos de carbono que aportas. Esto es lo que aparentemente promete la insulina inteligente, ya que de manera autónoma  sería capaz de responder al nivel de glucosa corporal. Sin entrar en tecnicismos ni conceptos médicos o químicos, resumiremos diciendo que una vez administrada queda inactiva por un proceso químico, evitando que actúe. Cuando los niveles de glucosa suben lo suficiente, es la propia glucosa circulante de nuestro cuerpo la que reacciona con la formulación de la insulina administrada y la que ayuda a liberar esas estructuras químicas de la insulina, permitiéndole comenzar a funcionar. Posteriormente, si el nivel de glucosa corporal desciende, ya no hay glucosa suficiente como para liberar la insulina “bloqueada”, por lo que la hormona administrada horas atrás seguirá en estado “latente” y no funcionará. Así pues, la glucosa es la que libera a la insulina de su cautiverio químico y la activa sólo cuando es necesario. La idea es seductora, ¿verdad? Pues las ventajas no acaban ahí, porque con esta insulina inteligente tan sólo sería necesario pincharse una vez al día, ya que es ella misma la que se va dosificando y disgregando en el cuerpo según sea necesario. Se acabó la insulina basal. Di adios a las inyecciones de insulina en las comidas, comúnmente conocidas con otro “palabro” que odio: los bolos.

La gallina de los huevos de oro

Como es lógico, semejante sueño hecho medicamento sería (si todo llegara finalmente a buen puerto) un gran gol para la compañía que lo lance en primer lugar y una enorme fuente de ingresos potencial. Años atrás, cualquier innovación importante en este segmento de mercado suponía un buen bocado para quien daba la “campanada”. Sanofi lo hizo hace algunos años con su popular glargina que suponía otra etapa en comparación con las anteriores NPH de complicados perfiles farmacodinámicos. Y hoy día también vivimos un momento interesante con la llegada de nuevas insulinas, tanto basales como análogos, de diversas concentraciones y de las que hablé recientemente en este mismo blog (entrada nuevas insulinas). Por eso varias compañías trabajan sin descanso en este novedoso planteamiento que permitiría cambiar de un plumazo muchos de los procedimientos y normas que sigue una persona con diabetes insulinizada. Actualmente, la JDRF norteamericana tiene un proyecto en el desarrollo de esta deseable tecnología (enlace externo en inglés) y lo lleva a cabo en un convenio con la multinacional Sanofi y científicos de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Asimismo, otra gran empresa farmacéutica (MSD) ya está realizando ensayos clínicos de fase I en Estados Unidos (enlace externo en inglés) con pacientes con diabetes tipo 1. Merck en 2010 ya había comprado SmartCells (enlace externo en inglés), una empresa que tenía avanzados los trabajos con esta insulina inteligente. O la norteamericana Lilly, que también recientemente compró Glycostasis, una compañía que trabaja también en esta insulinas. Finalmente, científicos del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) publicaron hace meses en PNAS un trabajo sobre la insulina inteligente (enlace externo en inglés) y los mecanismos por los que se se puede conseguir una insulina “reactiva” a la glucosa circulante (enlace externo en inglés). Como vemos, los movimientos son intensos en el desarrollo de esta nueva tecnología que supondría un antes y un después en los medicamentos para la diabetes.

¿Qué implicaría este nuevo medicamento?

Semejante mejoría con respecto a las insulinas tradicionales traería numerosos efectos colaterales. Si a día de hoy una insulina es inoculada de un modo pautado y a demanda en función de las necesidades de la persona, las nuevas insulinas inteligentes obligarían a cambiar drásticamente la manera de gestionar la diabetes en tratamiento con insulina. Muchas cosas cambiarían. Mientras que la inyección de una insulina estándar supone una farmacodinámica (la curva de efecto posterior) de varias horas en las que pase lo que pase en nuestra vida la insulina hace su efecto, con una insulina inteligente nuestro ritmo diario podría verse alterado sin ningún problema. Por ejemplo, se podría interrumpir una comida por sorpresa porque nos ha surgido una emergencia; olvídate de la hipoglucemia posterior por falta de HC. O por ejemplo si quieres comer en dos veces en vez de hacerlo de una sola vez. O prescindir de la insulina basal porque con la insulina inteligente se aúnan ambos tipos (rápida y basal) en una única inyección diaria. Y por supuesto, olvídate de pincharte insulina cada vez que comes, puesto que ya lo habrás hecho por la mañana una sola vez. La acción inteligente de este tipo de insulinas variaría por completo muchos principios de la educación diabetológica y pondría patas arriba determinados protocolos o procedimientos en el manejo de la diabetes insulinizada.

Como siempre, al final queda la esperanza

Como suele pasar con muchas noticias que tratan sobre diabetes y que aún están en desarrollo, la esperanza de que todo esto llegue a buen puerto es el sentimiento más generalizado entre los millones de personas que diariamente se ponen insulina varias veces al día en el mundo. Los ensayos realizados hasta ahora son prometedores y veremos cómo evolucionan. Pero mientras tanto, imagina que puedes pincharte una vez al día una única insulina. ¿Qué te parece esta posibilidad? ¿Conocías esta vía de estudio de las insulinas inteligentes? ¿Qué opinas de ellas como potencial usuario y como profesional de la salud? ¿Pueden llegar a ser viables o hay demasiadas variables que complican su éxito?

Fuente: DiaTribe (enlace externo en inglés) /Healthline (enlace externo en inglés) / Universidad de Carolina del Norte (EEUU) (enlace externo en inglés)