La cuenta atrás de Artur Mas

la cuenta atras de artur masEste pasado fin de semana he estado en Barcelona. En mi opinión, una de las ciudades más elegantes de este país y en la que da gusto pasear por su organizada urbanística y sus múltiples rincones de ocio. Y en uno de esos paseos, llegué al que quizá es el lugar más emblemático de la ciudad; la plaza de Sant Jaume. En ella pude observar un gran cronómetro colocado sobre la fachada de una casa, en el que se marca la cuenta atrás para el día 9 de noviembre, fecha elegida por el gobierno catalán para la realización de su famosa consulta. Es el reloj de la cuenta atrás de Artur Mas. Y todo el que pasa por allí puede ver cuántos días faltan para ese acontecimiento, esté a favor o en contra. Tic… tac… tic… tac… cada segundo, un poco menos para la fecha elegida. Y siempre recordándonoslo a todos los que por allí pasamos, quieras o no. Y mientras comprobaba embelesado cómo el tiempo es mucho más fugaz de lo que pensamos, yo me preguntaba: ¿Sería necesario un reloj así en nuestra diabetes para que nos ayude a ser mejores pacientes?

El reloj de nuestra diabetes lo podemos ralentizar o detener

A mi un reloj de cuenta atrás siempre me ha parecido estresante. Es el tiempo que se acaba, el momento clave que se acerca, la hora H y el día D. Y viendo aquel reloj que marca minuto a minuto algo que está pendiente de celebrarse, yo pensaba en la cuenta atrás de la diabetes. ¿Nos gustaría conocer nuestra cuenta atrás para la diabetes? Un contador regresivo que nos avise de lo más temido (y desconocido) de la enfermedad; sus complicaciones.

Una de las peores cosas de la diabetes es a la vez, una de las que nos permite mantener una buena calidad de vida; que no duele. Muchas veces pienso que ojalá la diabetes produjera en el día a día unos terribles y espantosos dolores cada vez que alguien transgrede la norma o se sale de las pautas. Que saltarse el tratamiento y no cuidarse en su enfermedad trajera consecuencias inmediatas y palpables. Eso mejoraría el porcentaje de pacientes comprometidos y adherentes. Pero por desgracia, no es así. Esa ausencia de dolor hace que el día a día de las personas con diabetes sea muy llevadero, incluso cuando la diabetes está mal controlada por voluntad propia o dejación. Pero por dentro, en un contador oculto como el de la Plaza de Sant Jaume, el tiempo corre y se dirige inexorablemente a cero, momento en el que las complicaciones harán acto de presencia. Para quienes no recuerdan (o no quieren recordar) que la diabetes es algo serio, el contador corre más deprisa. Y para quienes tienen presente cada día que cuidarse y controlar la glucemia es mejorar su futuro, el contador avanza muy despacio o incluso se detiene.

Detener ese reloj de tu interior depende de ti

De vez en cuando es necesario recordar que todos llevamos de serie ese contador por ahí adentro; en algún oscuro lugar de nuestro organismo. Quizá incluso junto al infrautilizado páncreas. Un reloj que al igual que en la plaza de Sant Jaume, avanza segundo a segundo hacia un tiempo que puede ser más pronto o más tarde, pero que depende sobre todo de ti. Quizá no sería mala idea ponernos un reloj y hacer algo así como la cuenta atrás de Artur Mas en Barcelona. Eso conseguiría un mejor control de la enfermedad por parte de mucha gente y redundaría en un menor número de complicaciones detectadas, así como un ahorro en el gasto sanitario por culpa de diabetes mal controladas. Un ahorro que podría utilizarse para mejorar la prevención y la educación en diabetes, y quizá también para mejorar las prestaciones. Todos ganaríamos. Porque tu control de la enfermedad me beneficia también a mi.

Y hablando de independencias… ojalá yo pudiera independizarme de mi diabetes…