Fakeabetes: Ponte en mi lugar

ponte en mi lugarHay una película de Hollywood (muy prescindible, por cierto) que se llama “Ponte en mi lugar”. En ella, una madre (Jamie Lee Curtis) y su hija (Lindsay Lohan) se intercambian mágicamente los roles por culpa de una galletita de la fortuna (esas que tanto les gustan y que tantas veces hemos visto en muchas películas). A la mañana siguiente de haberse comido las galletas, la madre se despierta con el cuerpo de su hija y la hija con el de la madre. Un tema recurrente en el cine y que siempre ha dado mucho juego. A partir de ahí, madre e hija tendrán que aprender a vivir en su nueva situación y a entender cosas que antes no entendían la una de la otra. Al final recuperan sus cuerpos de nuevo, y desde entonces se entienden y comprenden mucho mejor, cosa que antes no ocurría. Todos hemos dicho en alguna ocasión aquello de “claro, como no te pasa a ti”. En cualquier ocasión y por cualquier motivo, siempre se dice algo así cuando se pretende demostrar que no es tan fácil ver las cosas desde fuera. Alguien ajeno a la situación tiene una perspectiva que le permite analizar la situación con más claridad y distancia, pero también pierde muchos detalles y sensaciones que se viven “desde dentro”. Y al final, a pesar de que fuera todo se ve más fácil, hay que vivirlo para conocer realmente esa situación. Algo así es lo que propone “Fakeabetes”. Una iniciativa que consiste en simular la vida de una persona con diabetes durante un tiempo. Y lo mejor de todo es que esa experiencia la llevan a cabo profesionales de la salud, lo cual les permitirá entender mejor qué vive alguien con diabetes y lo difícil que es encajar día a día todas las piezas de este puzzle complejo y anárquico.

Inyecciones diarias con suero, mediciones continuas de glucemia capilar, conteo de raciones, cálculo de previsiones de consumo energético ante posibles cambios de actividad en el día… Pero aún con todo, es imposible simular lo que alguien con diabetes vive y experimenta en su cuerpo manejando esta enorme cantidad de variables. Quizá rizando el rizo se les podría por ejemplo, inducir a una hipoglucemia para que sientan lo que cuesta tanto describir con palabras. Lástima que ese rol experimental no pueda simularse de manera más completa… En cualquier caso, la iniciativa me ha encantado, y ojalá aquí muchos médicos y educadoras en diabetes se prestaran a realizar algo parecido para poder entender un poco mejor a sus pacientes y ser más empáticos o condescendientes cuando a veces piden objetivos difíciles de cumplir o reprenden por acciones difícilmente evitables. Nada como ponerse en la piel de otro para vivir lo que vive, experimentar lo que siente y entender lo que tan sólo conoce por libros y guías de práctica clínica elaboradas por personas que no tienen diabetes.

Me encantaría organizar un “Fakeabetes” en nuestro país. ¿Qué tal algo así como “Disfrázate de Diabetes”, “Diabeti-zación” o simplemente un claro y contundente “Ponte en mi pellejo”? A más de uno y más de dos profesionales de la salud les vendría muy bien participar en esta iniciativa. Y a todos les serviría para obtener una información valiosa sobre aspectos y sensaciones que van más allá de la teoría que todos conocemos, pero que no es imposible de aplicar en tantas y tantas ocasiones.

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