El Expediente C

1246571427_Expediente XQuizá debido a que el nombre tiene el género femenino (que nadie busque tres pies al gato, que nos conocemos), mi diabetes es “Ella” en mi día a día. Bueno, a veces también la llamo cosas peores, pero generalmente son insultos que no puedo reproducir aquí. Y siempre pienso que Ella (con “E” mayúscula, por supuesto) está ahí generalmente para perjudicarme; para hacerme la vida imposible. Así que hace ya bastantes años, se inició una cruenta guerra entre los dos; Ella y yo, por ver quién gana y quién consigue mantenerse victorioso en el día a día. Y en una de mis estrategias para ganar esa batalla -eso sí, sin descuidar mi tratamiento- juego a ignorarla. Pero no me sale bien. Ella me recuerda que está ahí para fastidiar; o dicho de una manera más clara y efectiva… está ahí para joderme. En todas y cada una de las situaciones y momentos de mi vida, Ella debe estar presente. La diabetes es así: pura planificación y previsión. Hay que prever si vas a estar sentado toda una tarde. Si vas a andar poco o mucho. Si vas a saltar. Si vas a comer pocos HC. Si vas a comer muchos… y todo eso hilvanarlo en un complicado encaje de bolillos que sin duda, se convierte en arte. Hay muchas situaciones en las que Ella y yo echamos un pulso. Son momentos más delicados que exigen tomar decisiones, y no siempre son acertadas. Y una de esas situaciones es cuando voy al cine. Ahí se produce una situación que sistemáticamente, se repite casi todas las veces que decido ir a ver una película y que demuestra lo que decía más arriba: que Ella está aquí para joderme.

Cuando voy al cine, suelo mirar mi glucemia por seguridad antes de entrar a la sala, ya que voy a estar encerrado durante más de dos horas. Pues casi siempre, ese valor es normoglucémico; asquerosamente perfecto. 100… 95… 105… 90… curioso. Da igual lo que haya comido antes: paella… un cochinillo entero incluida su manzana en la boca… Siempre que voy al cine, tengo una glucemia estupenda. Yo lo llamo Expediente C (C de cine, claro).

Y entonces… ¿qué problema hay en tener esa glucemia perfecta antes de entrar al cine? Ese valor me haría ilusión en cualquier otro momento del día. Pero no en este, porque voy a estar dentro de la sala más de dos horas y eso me pone en la tesitura de tener que tomar una decisión adelantada que quizá sea errónea. Esos valores, sin ser hipoglucemia, están al borde y ante determinadas actividades cotidianas, exigirían mirarse al cabo de un rato, cosa que en el cine no puedo hacer. Y ello me obliga a tomar una decisión adelantada. ¿Qué hago, como algo ahora para evitar una hipoglucemia posterior? ¿O no como nada? ¿Ysi como, algo dulce o con tomar algo salado bastará? Pero si es dulce… es que claro, aún no tengo hipoglucemia… quizá el dulce me suba demasiado el azúcar… conclusión, la hijadesatán me ha fastidiado una vez más. Porque a veces decido comer algo dulce, y cuando salgo del cine, descubro que no era necesario. Y tengo trescientosmil de glucosa. Otras veces como algo salado… y no es suficiente. Y me fastidia la película. O también existe la posibilidad de que decida no comer nada… y luego me viene la hipoglucemia a media película. En fin. Que como véis, Ella siempre quiere fastidiarme. Y en el cine lo consigue.

Por eso, cuando voy a ir al cine, nunca lo digo en voz alta, no sea que me oiga. Así evito llegar al cine con uno de esos valores que no sabes qué hacer. Pero decidir que quieres ir al cine sin que Ella me escuche es complicado. Así que me comunico con mi mujer por mail… whatsapp… o le susurro al oido qué peli podemos ver. A veces lo escribo en un papel y así Ella no consigue adivinar que vamos a ir al cine. Otras veces me aprovecho de Ella y la engaño. Y cuando estoy muy alto, digo “qué, hoy vamos al cine, no?” y así consigo que mi glucemia baje, pues Ella piensa que voy al cine cuando en realidad no voy a ir. Ahí le engaño, y entonces Ella se enoja mucho. Y a la hora de cenar, me regala un bonito y contundente 342 de glucemia.

Así son mis Expedientes C. Por eso, siempre que entro al cine, estoy normoglucémico. Conclusión: debería ir mucho más al cine…

Quizá debido a que el nombre tiene el género femenino (que nadie busque tres pies al gato, que nos conocemos), mi diabetes es “Ella”...
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