Ella me lleva la contraria, como Luke a Darth Vader

Darth Vader and son
(c) Jeffrey Brown – Chronicle Books – Planeta De Agostini. Imagen: Fnac España

Los niños siempre intentarán llevarte la contraria, aunque sea de manera inconsciente. Está en su ADN y es algo inherente a esa etapa vital. Son un pequeño bote de concentrado de egoísmo natural y sobre todo, unos expertos psicólogos. En esta ilustración de “Darth Vader and son” -el libro de Jeffrey Brown editado por Chronicle Books (Planeta De Agostini en su versión española) y que por supuesto tengo en casa-, el oscuro Vader intenta que su hijo Luke no coja el muñeco del odioso Jar Jar Binks, al que no soportaba absolutamente nadie cuando se estrenó la película y del que todos despotricamos en su día. Por supuesto, Vader  no consiguió su propósito y tuvo que comprar el muñeco del repelente Jar Jar a su hijo. Hijo: 1 / Padre: 0.

La diabetes es como un niño; como Luke ante su padre Darth Vader

A veces la diabetes (a la que ya habréis leído que yo llamo “Ella” de manera indefinida y un tanto siniestra) juega a llevarme la contraria como Luke a su padre en la viñeta. Si yo necesito una cifra buena por alguna razón concreta, Ella me planta un estupendo 297 en la pantalla del medidor. Si otro día necesito una tarde tranquila sin sobresaltos porque voy a tener una reunión de trabajo y no me importa estar un poco alto para mayor seguridad, Ella me regala 2 hipoglucemias en una sola tarde batiendo todos los récords. Si un día tan sólo me quedan 4 tiras en el medidor, Ella me obligará a medirme no 4, sino 8 veces. Porque Ella es así; como un niño. Pretende llamar mi atención y sobre todo, llevarme siempre que pueda la contraria. Ni siquiera utilizando la fuerza como hace Darth Vader con Luke. Porque busca ser el centro de atención. Sabe que debo tenerla en cuenta a cada paso que doy, y eso le alimenta el ego; va haciendo el monstruo más y más grande. Por eso a veces practico psicología inversa, como con los niños, que es lo que debería haber hecho DarthVader con Luke en la viñeta. O directamente la ignoro. Y ella se rebela, como Luke ante su padre Darth Vader.

“Este no es el juguete que estabas buscando”… “¡Sí, lo es!”. Punto final. Se acabó la conversación. Nunca hay que entrar en el juego psicológico de un niño, y en el de Ella tampoco.

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