Células beta en la tripa

Gut-Cells-Ben-StangerLas personas con diabetes conocemos bien lo que hacen las famosas células beta del páncreas. Esas anheladas células que nuestro sistema inmune por error, un buen día atacó y destruyó, dejándonos sin la posibilidad de autorregular el azúcar en sangre y llevarlo correctamente al resto del cuerpo. Pero… ¿se podrían reprogamar células del intestino para que hicieran lo mismo que una célula beta del páncreas? Esta pregunta ya tiene respuesta, y es afirmativa. El Dr. Ben Stanger y su equipo de la Universidad de Pensilvania, han reprogramado células intestinales en ratones para que realicen las funciones de una célula beta pancreática, y si todo va bien, espera comenzar los ensayos clínicos con humanos en los próximos años (que nadie tenga prisa, él habla de “cinco o diez años”).

¿Cúal es su vía de trabajo? Las actuales bombas de insulina son incapaces de imitar la inmediatez y capacidad de respuesta automática que tiene nuestro cuerpo a los rápidos cambios necesarios en el metabolismo de la glucosa. Durante muchos años, imitar a las células beta del páncreas ha sido una meta que aún no está conseguida. A pesar de que la inoculación de estas células en el paciente a partir de células madre está funcionando relativamente bien, con el tiempo el cuerpo termina rechazando de nuevo esas células implantadas. La terapia con inmunosupresores ayuda a evitar esa situación, pero a costa de muchos efectos colaterales muy negativos. Pero los estudios del Dr. Stanger han demostrado que la terapia celular tiene otras vías muy interesantes. Hace tiempo que se está estudiando la posibilidad de implantación de células beta en lugares remotos alejados del páncreas, y se ha demostrado como posible, tras muchos ensayos realizados. Nuestras anheladas células beta tan sólo “piden” una cosa: estar en contacto con abundante sangre para poder trabajar con eficacia. Y eso permite colocarlas en múltiples partes del cuerpo humano. El siguiente paso es que dicho implante no genere una respuesta autoinmune, cosa que parece esperanzadora tras un estudio publicado en el año 2000 por la Universidad de Alberta (Protocolo de Edmonton), en el que el fracaso de los implantes con el tiempo no parece que estuviera asociado a una respuesta autoinmune.

Más info: http://www.sciencedaily.com/releases/2014/03/140311141503.htm

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