Catástrofes y diabetes

catástrofes y diabetes
The Walking Dead – (c) AMC

A veces me da por pensar cosas raras. Astracanadas, ideas peregrinas, absolutamente improductivas, pero que me generan a veces ansiedad, otras veces hilaridad, o a veces ambas cosas. Por ejemplo, cuando veo películas. Mi diabetes se inmiscuye en ellas y no puedo evitar pensar en dos cosas: o que un protagonista es diabético, o qué haría yo en esa situación de emergencia.

Catástrofes y diabetes: ¿Qué harías tú en medio de una guerra termonuclear mundial?

Me pasa siempre: no puedo evitar mezclar catástrofes y diabetes. Esas pelis siempre tan espectaculares y porqué no decirlo, entretenidas. Pienso qué pasaría si estuviera ahí; si me estuviera pasando eso: que hay una guerra mundial… que los zombis se extienden por el mundo al estilo “The Walking Dead” y los humanos sanos se tienen que refugiar en cuevas… que un cometa va a caer a la tierra en un año… que hay un maremoto gigante y tenemos que irnos a vivir a una montaña muy alta y comer lo que la naturaleza nos da… o que soy el único y último superviviente de la raza humana al estilo “Soy Leyenda”. Siempre situaciones extremas en las que la industria probablemente funcionaría mal, o el sistema productivo dejaría de funcionar. O sencillamente, la sociedad tal y como la conocemos desaparecería y la humanidad tendría que volver a una segunda edad del hierro. Y entonces, mientras estoy sentado en mi butaca del cine o en casa viendo la peli por la tele, pienso: “¿Y qué sería de mi en esa circunstancia? ¿Cuánto “duraría con mi diabetes a cuestas”? Y no puedo evitar que me entre un desasosiego que me recorre el cuerpo empezando por la coronilla y terminando en el dedo gordo del pie. Es una absoluta tontería pensar qué sería de mi si los zombis invaden la tierra, pero lo hago. ¿Por cuánto tiempo podría seguir vigilándome la glucemia hasta que se acaben las pilas del medidor? Si soy rápido y voy a las farmacias y al super de los primeros, quizá podría hacerme con un buen arsenal de material para aguantar entre seis meses y un año. Pero ¿Y después? ¿Cómo sería mi día a día? Evidentemente, en esa hipotética situación extrema, la cosa pinta mal para alguien crónico con necesidades médicas y un tratamiento como las personas con diabetes. Sí, catástrofes y diabetes no hacen buena pareja. Y aunque nunca habrá zombis y no caerá un cometa en la tierra (bueno, esto último no lo tengo tan claro), no puedo evitar ponerme a pensar en ello mientras veo la película. Pienso cómo organizarme en esa situación. Incluso preparo mentalmente -mientras la estoy viendo- un pequeño protocolo de urgencia: qué cogería primero, a dónde iría a por material, cómo organizaría mis comidas en el monte armado tan sólo con un palo con un clavo y una piel de cabra tapándome las vergüenzas.

¿Cómo ser diabético en una isla desierta?

Stormtroopers con diabetes
Probablemente, algún stormtrooper tendrá diabetes como yo…

Otras veces -esto es menos dramático y no me genera ansiedad- lo que hago es atribuir la condición de persona con diabetes a ciertos personajes de las películas que estoy viendo: ¿Cómo se apañaría Tom Hanks en “Náufrago” si tuviera diabetes? ¿Qué haría Di Caprio agarrado a cuatro tablones con su chica tras el naufragio del Titanic si tiene que ponerse insulina y no tiene ni un pez al que morder? ¿Sería mayor la desesperación de Władysław Szpilman si fuera diabético cuando vaga en “El Pianista” por una Varsovia arrasada por los nazis buscando algo que comer para evitar la cetoacidosis? ¿Cómo se ponen la insulina los soldados imperiales de Star Wars? ¿Lo hacen cuando llegan a su casa y se quitan el traje? Porque por pura probabilidad, alguno tuvo que padecerla. Y digo “tuvo” porque todo sucedió “hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana…”.

Doctor, ¿estoy loco?

A veces yo no sé si estos pensamientos son normales, si yo soy normal o sencillamente, es que la diabetes lo invade todo, casi sin darnos cuenta. Este tipo de pensamientos reflejan hasta qué punto se inmiscuye en lo más profundo de nuestras cabezas y cómo contamos con ella en todo momento. A mi me cuesta mucho recordar los sueños, pero a buen seguro, en más de una ocasión en ellos se dará alguna situación relacionada con la diabetes. Lo que sí recuerdo es que desde mi debut, pasaron algunos meses hasta que un buen día, recordé haber soñado con ella; recordé el día que me hice diabético también en mis sueños. Ese día se completó la metamorfosis. Ya era un hecho. Y lo que por entonces el médico decía “no te preocupes, con el tiempo todo esto lo tendrás tan asimilado que casi ni pensarás en ello”, se ha convertido en todo lo contrario: cada día pienso más en ella, y la tengo más en cuenta. No me deja ver tranquilo ni una película.

Leí hace tiempo que el meteorito Apophis puede impactar contra la tierra en 2036. Espero que para entonces ya me hayan curado de la diabetes, porque si no, voy a tener que ir pensando ya en un kit de emergencia para ELE (Evento Ligado a la Extinción).

  • Bedo

    Alguien ya pensó en ésto en el libro/serie (no sé cuál de las dos) la cúpula, aunque no te auguro nada bueno…

    • Me imagino que el final no es bueno para esos personajes a los que aludes en “La Cúpula”, Bedo. En el cine, el personaje con algún tipo de “problema” o limitación suele ser uno de los que menos minutaje tiene :-D Pero el cine es así: sólo puede quedar uno, y siempre es el prota.

  • Noechoco

    Vaya! Y yo que pensaba que estaba medio chiflada por pensar estas cosas y que era súper catastrofista…y resulta que no soy la única, jeje.

    Antes de que me diagnosticaran la diabetes (hace casi 3 años), viendo este tipo de películas casi te ponías en la piel del héroe/heroína y te veías capaz de hacer todo lo que hacía y mucho más para salir victorioso de la situación. Pero desde que me diagnosticaron la diabetes sólo pienso: pufff…yo duraría los 10 primeros minutos de la peli; ¿un día entero sin comer? Imposible. La primera en palmarla; ¿encontraría azúcar suficiente para aguantar las horas que no puediera comer?; ¿qué sería de los míos si no pudiera protegerles?

    Efectivamente es una tremenda chorrada pensar en todo esto, pero agobia, angustia y estresa, sobretodo si te gusta vivir el cine cuando lo ves.

    • Bueno, al menos es cine. Y cuando termina, vuelves a tu vida en la que -medianamente- controlas tu diabetes…

  • Pingback: Stormtrooper secretsReflexiones de un Jedi Azucarado()

  • Paco

    Veo que somos unos cuántos los que nos hemos “imaginado” en una situación límite, potencialmente real (catastrofes naturales) o imaginaria (zombies).

    Yo siendo realista creo que seríamos esos extras de cualquier pelí serie B, que tardaríamos en morir, menos de lo que tardarían en pasar los créditos con nuestro nombre; el caso, es que luego me da por pensar, que no me rendiría y que intentaría aguantar lo máximo posible, y luego vuelvo al momento en que digo…. “pa qué”. Un ciclo de lucha/rendición, como casi nos sucede en nuestros días a días.

    La diferencia es que en nuestro a día a día, la lucha si merece la pena :) Un saludo a todos

A veces me da por pensar cosas raras. Astracanadas, ideas peregrinas, absolutamente improductivas, pero que me generan a veces ansiedad, otras veces hilaridad, o...
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